HISTORIA DE LA TIERRA

 


Fundación UNAM continúa con ciclo de conferencias; abordan aprendizaje sobre la Historia de la Tierra UNAM

Las ciencias de la Tierra son un elemento indispensable para concientizar a la población en general y a los tomadores de decisiones en particular, sobre el cuidado de los recursos naturales, coincidieron especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Durante el ciclo de conferencias organizadas para festejar el 25 aniversario de Fundación UNAM, se impartió la charla

Aprendizaje: ¿Cómo aprendemos sobre la historia de la Tierra?”, a cargo de Elena Centeno García, investigadora del Instituto de Geología y Elva Escobar Briones, directora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL).

En su turno, la Dra. Elena Centeno externó que la meta transversal de este campo del conocimiento es “aprender a cuidar a conservar, a través de diseños de desarrollo sostenible”, punto en el que coincidió la Dra. Elva Escobar Briones, quien destacó los esfuerzos desplegados por los investigadores del ICMyL para identificar la potencialidad de pesquerías y otros recursos disponibles en los océanos.

 

Grandes escalas de tiempo

Una de las grandes dificultades a las que se enfrentan los estudiantes de las ciencias de la Tierra, la representa el entendimiento de los plazos en que ocurren los fenómenos geológicos.

“Se trata de eventos que suceden tan lentamente, que se tardan millones de años”, explicó Elena Centeno. A manera de ejemplo, explicó que el Océano Atlántico se tardó 200 millones de años para formarse, toda vez que cuando inició la separación de los continentes, estos se desplazaban a una velocidad de 2.5 a 5 centímetros al año.

De su lado, la directora del ICMyL refirió que “el mar tiene diferentes tiempos”, cuyos efectos se advierten en escalas distintas. Por ejemplo, en el caso de la capa superficial ocurren fenómenos que ocurren en horas; en las capas intermedias suceden procesos que llevan cientos o miles de años en su desarrollo, mientras que en las aguas profundas, los acontecimientos alcanzan cotas de millones de años, en paralelo a lo que sucede con los fenómenos geológicos.

Por lo tanto, la comprensión de la temporalidad es uno de los principales retos de las ciencias de la Tierra. ¿Cómo llevar al laboratorio un fenómeno que se lleva millones de años?, se planteó Elena Centeno.

A esto se suma el problema de las largas distancias que deben cubrir los científicos, situación que se da tanto en la superficie terrestre, como en las aguas oceánicas.

 

Formas de aprendizaje

Sin embargo, estos retos vuelven más interesante el estudio de la Tierra, tanto en su zona continental, como en el de sus mares.

Si bien, como apuntó Elena Centeno, “el método científico en geología es muy complicado”, no es óbice para que no se aplique, si bien para ello se deben seguir estrategias particulares, que permitan la identificación de los fenómenos, para de ahí establecer hipótesis y teorías, como las que abundan en la historia de la geología.

En consonancia, Escobar Briones destacó que “para aprender sobre la historia de la Tierra desde los mares se debe observar, estudiar y practicar”, y para ello la comunidad científica se apoya en colaboraciones, infraestructura y herramientas y en repositorios de datos.

Sin embargo, advirtió que aprender de la historia de la Tierra desde los océanos “es más difícil y el costo es elevado”, toda vez que las grandes masas de agua marina son complejas, cambian y son impredecibles, lo que contrasta con las necesidades de la ciencia, que exige datos exactamente contrarios a esa naturaleza. Es por ello que se requieren “las mejores herramientas”, como satélites, redes de monitoreo, mareógrafos y otros instrumentos de medición, lo que encarece la investigación.

A pesar de estas dificultades, las ciencias de la Tierra han generado un conjunto de conocimientos que nos han permitido conocer mejor a nuestro planeta. Y ahí la UNAM ha jugado un papel esencial.

Aportaciones de la Universidad Nacional

Observar, estudiar y practicar son los ejes sobre los que se despliega la actividad de la UNAM en el campo de la investigación oceanográfica, apuntó la Dra. Elva Escobar, quien destacó el conjunto de actividades efectuadas en el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología.

De entrada, resaltó que se cuenta con una robusta red de investigación; hay una agenda nacional; al menos una licenciatura en casi todos los estados costeros, e incluso en entidades sin litorales, como Querétaro y Puebla; se cuenta con el Laboratorio Nacional de Buques; y hay un enfoque con mejores prácticas. Sumado todo esto, se orienta hacia la atención a la sociedad.

De igual manera, destacó que la Universidad Nacional ofrece sus servicios a la sociedad, ya sea a través de la preparación académica de nuevas generaciones, o por medio de las redes de colaboración con investigadores, para salir a mar abierto, para lo que se cuenta con los buques Puma y Justo Sierra.

En cuanto a la geología, la Dra. Elena Centeno subrayó que las investigaciones en ese campo ayudan a alertar sobre peligros y prevenir riesgos. A manera de ejemplo, destacó los trabajos para identificar sitios que representen problemas para la salud de las personas, por la presencia de metales peligrosos como el cadmio, el plomo, el mercurio o el arsénico.

“La exposición a metales podría dar lugar a efectos negativos diferentes”, asentó. Por ejemplo, puede haber daños en los riñones por acumulación o contacto con cadmio o plomo; en el esqueleto, por contacto con el cadmio; en el sistema nervioso, el corazón y hasta problemas de infertilidad por mercurio o plomo.

Asimismo, resaltó que las ciencias de la Tierra ayudan a identificar peligros por fenómenos geológicos. Tal es el caso de erupciones volcánicas, fallas activas y terremotos; deslizamientos y deformaciones del terreno; hundimientos; y, más vinculado con el campo de Elva Escobar, fenómenos hidrometeorológicos, como inundaciones y huracanes.

Para cerrar, ambas investigadoras coincidieron en la necesidad de aumentar los apoyos a la investigación científica, para profundizar en el conocimiento de la Tierra y sus distintos fenómenos, con el fin de prevenir problemas y mejorar el aprovechamiento de los recursos naturales.

por Yassir Zárate Méndez