Por José Antonio Alonso García

Desde tiempos prehispánicos, México atesora una gran tradición culinaria. Por su riqueza, diversidad, colorido y sabores su gastronomía fue declarada en 2010 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Desde el punto de vista geográfico, la comida está asociada a un entorno, así como al estado de salud, morbilidad y mortalidad de la población. Por tanto, el ambiente y la alimentación tienen un sentido social, que se manifiesta en las relaciones entre las patologías y desigualdades sociales a diferentes escalas, ocasionando obesidad y sobrepeso en gran parte de la población.
Comer sano va a repercutir en la salud. Alimentarse correctamente es responsabilidad de cada persona, así como conocer la calidad y cantidad de los nutrimentos. Para lograrlo, antes debemos saber lo que nuestro organismo necesita, evitando el exceso de azúcares y sodio (sal).
La doctora María del Carmen Juárez Gutiérrez, investigadora en geografía de la salud, expuso lo anterior durante su participación en el 109 Encuentro de Ciencias, Artes y Humanidades Geópolis 2.0, evento virtual organizado por el Instituto de Geografía.
¿Sabes cuánto y qué alimentos requieres?

La ingesta diaria debe estar adaptada a las condiciones físicas de cada persona, al género, edad y estilo de vida, así como a la actividad física que se realice. Es muy importante conocer la cantidad de calorías y nutrimentos que se deben ingerir en cada comida. Quien no toma en cuenta esto puede afectar su salud. Consumir más calorías de las que se queman suele ocasionar importantes problemas de salud, apuntó esta investigadora de tiempo completo en el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional.

La base de la pirámide de la salud muestra lo que más se debe consumir: cereales, maíz, pan, trigo. Arriba están los escalones de la verdura y la fruta; es importante que sean variadas. Arriba, los lácteos y los alimentos de origen animal, carnes rojas, pollo, pescado. En la cúspide, las grasas, mantequilla, helados, dulces, que, aunque es lo que más gusta, hay que ser muy conscientes de su alto valor calórico y escaso alimenticio.
¿Por qué tanta obesidad y sobrepeso?
A continuación, la doctora Juárez Gutiérrez refirió que la obesidad y el sobrepeso son enfermedades de salud pública que se han incrementado mucho en los últimos años. “Nuestro país está entre los primeros en casos de obesidad, tanto infantil como de adultos”.
Este problema ofrece una doble imagen, la individual y la social. La primera va de la mano de los hábitos personales poco saludables, muy relacionados con un estilo de vida sedentario, renuente a una cultura del ejercicio físico y el deporte.
El punto de vista de la imagen social de la alimentación se relaciona con el entorno. Recordó la doctora Juárez Gutiérrez que, a partir de 1980, las recurrentes crisis económicas en este país disminuyeron el ingreso de la población. “Lo que hace la gente cuando no tiene dinero para solventar todos sus requerimientos necesarios, reparte primero para lo primordial, y para muchos es el transporte para ir a trabajar y, a veces, deja para el final la comida, aunque depende del valor que cada uno le da a la comida”.
¡Cuidado con los alimentos muy procesados!
Otro elemento social de la alimentación tiene que ver con las prisas e inmediatez del modelo económico. Todo tiene que ser rápido y con mucha productividad, por lo que no nos damos el tiempo suficiente para comer con la cantidad y calidad debidas. Nuestra dieta está compuesta por mucha comida procesada.

El valor nutritivo de este tipo de comida es escaso. Detalló la científica que las hamburguesas están saturadas de grasas que alteran nuestra salud, las sopas procesadas contienen muchos nitratos; y sobre los refrescos apuntó que somos el primer país consumidor de azúcar.
En sus palabras de conclusión, la doctora Juárez Gutiérrez hizo una ferviente invitación a todos los oyentes a que consuman más las dietas y alimentos tradicionales de nuestro país, a comer bien y sin prisas alimentos naturales y no procesados, así como a ser constantes en el ejercicio físico y la práctica de los deportes de preferencia.
El secreto de la buena alimentación no está encerrado en cajitas, bolsas, latas, botellas, ni en los edulcorantes, saborizantes, colorantes o conservantes…, sino en lo más natural.
