Caleb Antonio Rascón Estebané Robótica de servicio: explorando los límites de lo humano
“Cocina, limpia y gana el Nobel”, fue el encabezado que la revista Family Health empleó para anunciar el tan codiciado premio concedido a Rosalyn Yalow en 1977, en la categoría de Medicina.

Por Alicia Ortiz Rivera –
Su propio canto podría salvar a un ave de la extinción. Suena genial, pero, ¿es posible? No aún, pero es factible. Este es un reto de la audición robótica en que trabaja el grupo Golem, encabezado por el doctor Luis Alberto Pineda Cortés, al que pertenece Caleb Rascón Estebané, académico del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), recientemente galardonado con el Premio Innovadores Menores de 35, de la MIT Technology Review, por el análisis de escenas auditivas, es decir, detectar fuentes de sonidos con menor número de micrófonos disponibles (tres para cuatro fuentes), por parte de un robot, el Golem II.
El siguiente paso sería eliminar la reverberación en señales auditivas para facilitar el reconocimiento de lenguaje y, a la vez, usar residuos reverberativos para estimar características del entorno y la separación de fuentes de sonido de la señal auditiva a partir de su dirección en relación al robot.
Explica el doctor Rascón Es-tebané que su investigación aporta al campo del reconocimiento de voz de diferentes personas que hablan al unísono. Pero la meta va más allá: resolver problemas; insertar inteligencia artificial, cognición, razonamiento; desarrollar funciones de audición, visión, tacto, e integrarlas para operar no solo manipulación de objetos, lo que se logra con programación mecánica, sino resolver problemas. Dice Rascón Estebané:
“Siempre que se habla de robótica se intenta hablar de la parte de hardware y muy poco del software, cuando en mi opinión, robótica es servicio, solución de problemas”.
El problema principal que se plantea es multidisciplinario, de integración; muchas áreas deben vincularse para desarrollar habilidades y comportamientos humanos en algo que no es humano. Como integrante del comité técnico de la competencia Robocup at Home sabe que a nivel mundial hay muchos grupos de investigación que lo están haciendo, “desafortunadamente las partes básicas todavía no están tan robustas”.
Robocup es una competencia que inició hace más de diez años con la meta de hacer un equipo de robots humanoides que confronten al equipo que gane la Copa Mundial de Futbol en 2050. Con el tiempo se han sumado diferentes ligas: de rescate, logística y servicio, entre otras. Esta última, llamada “at home”, es en la que trabaja el equipo de Caleb Rascón.
Una meta es diseñar un “robot farmacólogo”, al que se puedan expresar dolencias, para que la máquina proporcione un diagnóstico y sugiera medicamentos, o bien detecte si se está comiendo mucha grasa o está alterado el ritmo cardiaco, sin usar estetoscopio, todo a través de una cámara; también se busca que dé instrucciones y advierta consecuencias dañinas para la salud. Esta rama de investigación atiende la perspectiva del envejecimiento de la población, especialmente en países como Japón, donde ya se experimentan dificultades para atender la creciente población senil.
Doctorado en ingeniería electrónica y eléctrica por la Universidad de Manchester, con investigación sobre corrección automática de datos espectrales utilizando conceptos de inteligencia artificial y optimización para monitoreo de calidad con sensores espectrales pobremente calibrados, y post-doctorado en análisis computacional de escenas auditivas en el IIMAS, advierte que el objetivo planteado implica distinciones aparentemente simples para una persona, inherentes a su condición humana, pero sumamente complicadas de desarrollar en un robot.
La bioacústica provee herramientas para la protección de diferentes especies, y donde el grupo Golem ya alcanzó logros: el gran orgullo de un alumno es el diseño de una máquina que identifica el canto de diferentes especies de aves. Así identificó al Turdus migratorius, que habita Ciudad Universitaria, y cuyos ejemplares ahora podrán protegerse para evitar su extinción.
El alcance de estos experimentos ronda los límites de lo humano, tiene implicaciones filosóficas que el investigador reconoce, ante las cuales opta por la solución pragmática de avanzar en desarrollo de funcionalidades básicas. Una vez bien establecidas y robustas procederá a solucionar problemas.
“Vamos a tener que integrar todas esas cosas para realmente solucionar algo útil para el humano. Ese siguiente paso no es para nada fácil”
… aunque quizá no imposible.
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