
Especialista en la fisiología reproductiva femenina, la Dra. Margarita Martínez-Gómez, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, explica a El faro en línea los alcances de su proyecto, que entre otras metas, aspira a desarrollar propuestas terapéuticas.
Costos
La reproducción es un proceso demandante en términos energéticos para los mamíferos. Ello incluye desde el cortejo así como la crianza y el cuidado inmediatos de los críos. Cuando están en pleno cortejo machos y hembras, invierten mucho, lo cual depende de la especie. Una vez que se concreta la reproducción, otra etapa altamente demandante es la lactancia, las hembras -o la mujer- “tienen que invertir más que los machos -o los hombres-. Toda la fisiología cambia; mucho del metabolismo se dedica al mantenimiento del producto. La hembra es la que en casi todas las especies de mamíferos se hace cargo de la crianza y la manutención”, detalla.
La reproducción tiene consecuencias, y puede incidir en la aparición de algunos padecimientos. Desde el punto de vista biológico, asienta, se plantea que la reproducción tiene un costo, uno de los cuales puede ser que, si se tiene una vida longeva, aumentan las probabilidades en mujeres de padecer males como los que estudia Martínez-Gómez.
Las secuelas de los diferentes episodios reproductivos se dejan sentir en el corto y el largo plazo, combinándose con el envejecimiento. Desde su formación académica, identificó que en las hembras de mamífero y en las mujeres, al cabo del tiempo, “aparecen una serie de alteraciones o de disfunciones que pueden alterar muchísimo la vida”.
La especialista refiere que la línea principal que ha desarrollado desde sus estudios de posgrado, fue la fisiología pélvica femenina. “Me interesa la actividad refleja que se suscita durante funciones reproductivas o de excreción, como la micción en las hembras. Para ello, en mi grupo, usamos principalmente los modelos animales, claro, basado en el interés que tenemos en la fisiología de las mujeres; nos enfocamos en los reflejos que involucran a la musculatura estriada pélvica”, explica.
Tras sus primeras indagaciones, que partieron de “un puro interés básico, neurofisiológico”, encontró que las mujeres pueden enfrentar impedimentos o disfunciones como los prolapsos, que es la caída de los órganos, o la incontinencia urinaria, ocasionada por el esfuerzo que se suscita cuando las mujeres saltan, se ríen mucho o tosen “Eso puede ser realmente un impedimento para muchas de nuestras actividades, afectando nuestra calidad de vida”, asienta la investigadora.
Otro tanto puede ocurrir con la actividad sexual, que también puede afectarse, sin contar con otras tareas de la vida cotidiana, hasta el punto de que se abstienen de efectuar esas actividades.
El punto a destacar, añade, es que estos padecimientos, de origen multifactorial, involucran, además de a visceras y ligamentos, a la musculatura estriada pélvica y a la intrincada inervación que regula los reflejos.
Fisiología
El piso pélvico es un conjunto de músculos estriados, tejido conectivo y la pelvis. Algunos de los músculos estriados forman el periné, que es una especie de hamaca a la salida de la pelvis; son muchos músculos delgados, con una regulación neural fina y compleja. Esta hamaca, a lo largo del embarazo, lleva una carga muy fuerte de peso.
Se piensa que evolutivamente es una carga para la que el cuerpo de la mujer no estaba tan preparado, porque la mayoría de las hembras de mamíferos, con excepción de algunos primates no humanos, andan en cuatro patas, entonces su periné va dirigido hacia atrás, pero en el caso de las mujeres, al ‘pararse’ por así decirlo, se recargan sus órganos y, si el caso, el producto del embarazo en este piso, afectándolo y debilitándolo.
“Además, algo que considero necesario enfatizar es que no por ser natural un acontecimiento, quiere decir que no va a tener ningún costo. Por supuesto que hay costos que en la naturaleza se pagan, a veces más, a veces menos, por muchos beneficios que haya, como en este caso, el lograr reproducirse. Pero también hemos encontrado que hay otros factores que pueden influir en este tipo de padecimientos y que son determinantes, como la edad”, abunda.
Y es que cualquier músculo estriado de nuestro cuerpo se va deteriorando, se va debilitando. Acota que se puede hacer mucho ejercicio, pero a veces, sin identificar plenamente la musculatura, no se ejercita adecuadamente.
Terapias
La Dra. Martínez-Gómez refiere que en su laboratorio se concentra en la musculatura del piso pélvico, que es esa suerte de “faja” que rodea las vísceras e incluye al periné. A partir del trabajo con modelos animales como rata y coneja, desarrollan ciencia básica: “Encontramos cuáles músculos equivalen a los de las mujeres, vamos anatómicamente describiendo los circuitos neurales y los reflejos que se suscitan, qué estímulos los desencadenan. También hemos trabajado con mujeres, sobre todo tratando de ver la predominancia de la incontinencia urinaria, como padecimiento, estableciendo algunas correlaciones con hormonas y con la edad”.
Actualmente, hay terapias y opciones quirúrgicas para tratar de mejorar los muchos trastornos que se presenta en mujeres. Por ejemplo, la incontinencia urinaria, que es la salida involuntaria de orina, es mucho más común en mujeres que en hombres y se ha correlacionado con múltiples embarazos y partos traumáticos. Para solucionarla, si la terapia de ejercicios ya no funciona, se dan fármacos que no muchas veces no son específicos a la causa, tienen efectos secundarios y si funcionan, es solo por un tiempo. Después de los fármacos se usan las cirugías, que son riesgosas y la mayoría caras.
Sin embargo, su idea es que si las jóvenes iniciaran los ejercicios cumpliendo –así como van al gimnasio-, con un programa de rehabilitación del piso pélvico, cuando llegaran a una mayor edad, tendrían mucho menos problemas.
En última instancia, la experta del Instituto de Investigaciones Biomédicas expone que una de las motivaciones más recientes para sus investigaciones, es contribuir al diseño de terapias. Es por esa razón que colabora con investigadores de la Universidad de Texas, en Dallas, para que mediante técnicas de neuromodulación se pruebe el fortalecer músculos estriados específicos, a aquellos que estén más afectados y contribuyan a tratar alguno de los padecimientos, y con ello mejorar su funcionamiento.
por Yassir Zárate Méndez



