Deshielo y contaminación

 

Editorial – El faro 159, Junio 2014

Algunos informes, como el del estado del clima 2010 de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), indican que el hielo del océano Ártico ha reducido su área a una tasa muy rápida, en parte porque la temperatura media mundial de la superficie del mar fue en 2010 la tercera más cálida de las registradas hasta ahora.

Informes como el de la NOAA son escasos porque requieren conjuntar mucha información y muchos científicos que necesitan recursos para describir pistas e indicadores del clima, que incluyan miles de mediciones de múltiples conjuntos de datos independientes que permitan identificar tendencias generales y conocer la influencia en ecosistemas en peligro y algunas veces desconocidos.

El deshielo de los cascos polares también posibilita la conexión de las aguas del Pacífico Norte y el Atlántico Norte en un proceso que no se producía, por lo menos, en los últimos dos millones de años y crea nuevas rutas de navegación en el Ártico: el paso del noroeste por Canadá y la ruta del Mar del Norte, un tramo de 3,000 kilómetros a lo largo de costas de Rusia y Noruega que conectan los mares de Barents y de Bering. Sin embargo, pese a esta ventaja significativa en comunicación y transporte por el derretimiento de los polos, los buques llevan, sin darse cuenta, especies invasoras de un hábitat a otro.

La apertura de rutas comerciales que aprovechan el deshielo, y al mismo tiempo contaminan zonas nuevas, es un ejemplo del desconocimiento de las consecuencias que tienen las acciones del hombre para el planeta. Así, la relación del deshielo del Ártico y México se encuentra precisamente en el Citlaltépetl, el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, tres volcanes que superan los 5,000 metros sobre el nivel del mar y que tienen pequeños glaciares en sus cimas. Los tres cuentan con ecosistemas invaluables y únicos en América, por lo que su pérdida, factible por el cambio climático, sería una desgracia para la humanidad, pues difícilmente se podrán recuperar de nuevo. He ahí el valor de conocer y estudiar las consecuencias del calentamiento global, en el que la acción humana ha tenido una innegable responsabilidad.

Por eso es importante reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e igualmente relevante que México cree entidades de estudio especializadas en el calentamiento global, como el Centro del Cambio Global y la Sustentabilidad en el Sureste, en Tabasco, y el Programa Universitario de Cambio Climático, ambas establecidas con el apoyo de la UNAM, con la idea de reducir la desigualdad en el país y fomentar una verdadera sociedad del conocimiento.

el faro
Botón volver arriba