Historia de la Ciencia

Editorial 165-166 – Enero 2015

2015, Año Internacional de la Luz

 

La luz es una manifestación electromagnética que tiene asignadas longitudes de onda y frecuencias determinadas, entre otras características especiales. A veces se comporta como una onda y otras más como una partícula, y siempre viaja a una velocidad constante en el vacío; suele desplazarse en forma rectilínea, aunque esta trayectoria se deforma en presencia de grandes cuerpos de atracción gravitacional.

Para el mundo de las artes y el conocimiento, la luz es más que una onda-partícula, es nuestra misma representación del saber y del sentir, como lo dijo el mismo Goethe en el momento de su muerte: Mehr licht! (¡Más luz!).

La luz es la fotosíntesis, el calor de los cuerpos, la iluminación; diminuta como los fotones y constante como la radiación, también es peligrosa hasta producir ceguera e incluso destruir la vida. Principio y fin de la misma, igual que su máximo ejemplo: el Sol.

Por estas y muchas otras muestras más, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha dedicado este año a su estudio, representación, significado e importancia que tiene para nosotros, así como todos los productos derivados de la luz.

Gracias a la iniciativa de numerosos científicos, entre los que hay varios distinguidos investigadores de la UNAM, la Asamblea General de la ONU reconoció la trascendencia que tiene el estudio de la luz, y el potencial económico que implican las tecnologías ligadas a ella, de ahí que decidiera nombrar al 2015 como Año Internacional de la Luz. Con esta celebración se busca aumentar la conciencia sobre la importancia de la luz y las tecnologías ópticas en nuestra vida, nuestro futuro y el desarrollo de la sociedad en general y de esta manera contribuir a cerrar la brecha que separa a los países ricos de las naciones que muestran un crecimiento más precario, al llevar un conocimiento que, bien aprovechado, puede potenciar el desarrollo.

La luz es el medio por el cual los seres humanos se ven a sí mismos y se ven unos a otros, así como el lugar que ocupamos en el Universo.

Y ese todo que es esta forma de energía no solo tiene un nicho en la Universidad Nacional Autónoma de México en el Museo de la Luz, sino que también se estudia desde varios puntos de vista y con ópticas muy distintas y áreas de especialidad muy disímbolas que convergen en un haz, y que van desde la Escuela Nacional de Artes Plásticas y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, hasta entidades como los institutos de Astronomía, Geofísica, Química y Física, además del Centro de Energía, entre otros muchos más.

Y aún con todo nuestro potencial universitario y pese a que experimentos científicos recientemente han logrado ralentizar la luz, estamos todavía muy lejos de alcanzarla y de entenderla a cabalidad. Buen Año Internacional de la Luz. Mehr licht!

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