Editorial 169
El faro, décimo cuarto aniversario
En 2009 se efectuó en San José, Costa Rica, el Congreso Internacional “Calidad e Impacto de la Revista Iberoamericana”, bajo los auspicios de la Universidad de Costa Rica y el sistema LATINDEX y con la coordinación de la UNAM. En esa reunión se evaluaron varios aspectos de las publicaciones latinoamericanas y uno de ellos fue especialmente relevante: la divulgación científica.
En ese entonces se listaron como revistas consolidadas algunas nacionales; tres de ellas se distribuyen en todo el territorio, una en la zona metropolitana de la ciudad de México y una más en un estado. Todas tienen un público similar que incluye académicos y estudiantes universitarios, profesores y, por los temas que abordan, lectores en general. En 2009, esas cinco revistas tiraban en conjunto un promedio de 21,000 ejemplares bimestralmente, para un público potencial de tres millones de estudiantes de educación superior y más de 150,000 académicos, lo que a todas luces es insuficiente.
El faro no aparecía en ese inventario de revistas consolidadas, aunque con el tiempo ha forjado una trayectoria muy singular. En su haber cuenta con un premio nacional de periodismo, se ha publicado ininterrumpidamente durante 14 años y es conocida por estudiantes y profesores de varias universidades, además de la UNAM.
El boletín ha rebasado las etapas de crisis relacionadas con la permanencia como medio escrito y la aceptación del público lector, que suelen acompañar a las revistas jóvenes, sean de divulgación científica o no, así que ahora le esperan otros retos que tienen que ver más con su maduración como publicación para integrarse a ese selecto grupo de revistas nacionales consolidadas de divulgación científica.
En su décimo cuarto aniversario, ofrece artículos sobre el Laboratorio del Túnel de Viento del Instituto de Ingeniería, el suelo como sustento de la vida a propósito del Año Internacional de los Suelos, la contaminación de cuencas fluviales y los colibríes en México, junto a una semblanza de Carlos de Sigüenza y Góngora, uno de los espíritus más inquietos de la Nueva España.
Además, a partir de este mes se inicia una nueva etapa en la vida de El faro. Dado el avance y presencia que tiene la Red en nuestras vidas, se aventurará en el vasto universo que es Internet, con una página en la que se podrán consultar los contenidos de todos los números publicados hasta la fecha. Además, se está trabajado para ofrecer un diseño atractivo con el fin de llamar la atención del usuario y conseguir que navegue por ella fácilmente. En este sentido, el interés del lector se conseguirá con información de calidad, así como materiales de diversa índole utilizando imágenes, videos, audios con entrevistas a nuestros destacados científicos del Subsistema, así como enlaces y animaciones. Asimismo, la nueva página web de El faro, apuntalará su presencia en redes sociales, como parte del compromiso que tiene con la Universidad de cumplir con el proyecto Toda la UNAM en línea, por ser la luz de la ciencia. ¡Enhorabuena!



