El agua de desechos de la ciudad de México

¿a dónde va y cómo se reutiliza?
Desde los tiempos de la Colonia, la ciudad de México ha sido el más importante centro económico, político y cultural del país. Consecuencia directa de ello es que ha presentado en forma gradual cambios en su densidad poblacional. Además, y debido a su ubicación, ha estado sujeta a numerosas inundaciones en épocas de altas lluvias ocurridas en su cuenca de captación, que al estar rodeada por montañas es considerada una cuenca endorreica, sin salida de sus escurrimientos pluviales, ya sea a otra cuenca o al mar.
Para el desalojo del agua sin tratamiento se emplean más de 12,000 kilómetros de tuberías de drenaje primario y secundario; además, se estima que hay 165 kilómetros de túneles de drenaje profundo, por donde circulan el agua pluvial y la que desechan la industria y los habitantes de la ciudad.
En condiciones climáticas normales se estima que el 80% de las aguas de desecho, esto es el agua empleada en la vida diaria de los habitantes para su consumo y su uso para cubrir las demandas urbanas, industriales y hospitalarias, por mencionar algunas, sale sin tratamiento alguno del Distrito Federal, a través del Emisor Central del drenaje profundo y descarga en el estado de Hidalgo, en el río Tula, que a su vez recibe los aportes de aguas de las poblaciones aledañas al cauce, así como desechos industriales de plantas termoeléctricas, de refinería y cementeras asentadas en el área.
Acorde a la evaluación de calidad del agua efectuada por la Comisión Nacional del Agua, en el país las cuencas que tienen ríos con mayor grado de contaminación son las de Lerma, Alto Balsas, Río Colorado y Alto Pánuco, a la que corresponde la cuenca del río Tula.
Desde 1972, el Tula recibe descargas de aguas de desecho de la ciudad de México. De acuerdo con la percepción de productores, hay un incremento en la productividad agrícola por las altas tasas de nutrientes en las aguas de desecho, aunque el agua es de mala calidad para animales y el hombre, así como para los vegetales.
Con esas aguas se riegan aproximadamente 45,214 hectáreas de cultivos; 81% de los canales principales y el 52% de los laterales no se encuentran revestidos, permitiendo la infiltración y recarga del agua residual directamente al acuífero. Esto ha propiciado la contaminación por metales pesados en suelos agrícolas y en cultivos; en agua subterránea somera se reportan coliformes fecales y totales con alto riesgo de contaminación microbiológica del acuífero. También hay metales pesados en la leche de vacas que se alimentan con pastura irrigada con esas aguas residuales; de igual modo, se han reportado compuestos farmacéuticos en los sedimentos y agua subterránea del acuífero del Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo.
La principal zona de influencia del río Tula es precisamente el Valle del Mezquital, donde el agua tiene como uso principal el riego; además, en orden descendiente con respecto a la altura sobre el nivel del mar, abastece a las presas Taxhimay, Requena, Endho, Rojo Gómez, Vicente Aguirre, Madhó y la hidroeléctrica Zimapán.
El proyecto Limnología. Pesquerías y Contaminación de la cuenca del río Tula, en proceso con apoyo del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, se interesó en la problemática ambiental del río Tula para encontrar similitudes y/o diferencias con la cuenca del río Lerma-Lago Chapala, donde hubo experiencias previas de investigación durante los años 1999-2006. En ambas cuencas la contaminación del agua es el problema en común.
Con el objetivo de evaluar las condiciones de calidad del agua del río Tula, se seleccionaron tres lugares de trabajo en el río Tula. Tasquillo correspondió al más lejano al punto de entrada de las aguas de desecho provenientes de la ciudad de México, al que se sumaron el sitio Tula y un punto intermedio en Mixquiahuala.
El proyecto se desarrolló en época de sequía y de lluvia en 2011. El protocolo incluyó el registro de temperatura del agua y la saturación de oxígeno disuelto del agua; también se hicieron análisis de nitrógeno total (NT) y fósforo total (PT). Finalmente, se aplicó un Índice de Calidad del Agua, modificado, de la National Sanitation Foundation de Estados Unidos.
Los principales resultados se presentan en la siguiente tabla, destacando que el río tiene aguas muy turbias y muy alcalinas con pH de 7.8 a 9.1, valores bajos de oxígeno disuelto, en especial en el sitio Tula; altas concentraciones de NT y FT, que en conjunto con otros parámetros, como coliformes totales, califican al agua como de mala calidad y muy mala calidad. Se aprecia que luego del sitio Tula, Mixquiahuala y Tasquillo muestran indicios de autodepuración, al aumentar el oxígeno disuelto y bajar el pH a condiciones menos alcalinas, así como los nutrientes de NT y FT, aunque la calidad del agua sea mala.
Los resultados obtenidos han sido comunicados personal y oficialmente a la CONAPESCA-Hidalgo, al comité local de vigilancia ecológica de la presa Endho, así como a los pescadores de las presas Requena, Rojo Gómez, Vicente Aguirre, Madhó y de la hidroeléctrica Zimapán. Cabe destacar que hay bases para un acercamiento para investigación conjunta con académicos de la Universidad Tecnológica Tula-Tepeji, del estado de Hidalgo.
Está por terminarse la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas de Desecho en el poblado de Atotonilco, considerada la más grande de Latinoamérica y con los mayores avances tecnológicos en su campo para el mejoramiento de la calidad del agua para el Valle del Mezquital. Sin embargo, el proyecto es visto con poca confianza por los agricultores, ya que están satisfechos con las cosechas que obtienen, por lo que muchos consideran que serán afectados sus intereses al bajar la productividad agrícola, amén de posibles aumentos en las tarifas por el uso de agua.



