El Gran Museo del Mundo Maya
Hace aproximadamente 65 millones de años un cuerpo se impactó con la Tierra. Entre otras secuelas, el choque influyó en la desaparición de miles de especies, alterando el curso de la vida en el planeta. Hoy, un cráter de alrededor de 200 kilómetros de diámetro, ubicado en parte de la península de Yucatán, es la evidencia visible de aquel suceso.
Por Yassir Zárate Méndez –
La comunidad de Chicxulub Puerto se ubica sobre la línea de costa en la porción norte de la península de Yucatán. El nombre de este sitio se encuentra, literalmente, en el centro de numerosas investigaciones geológicas, geofísicas y biológicas.
Hace más de treinta años se identificó la presencia de un cráter, que se extiende en tierra firme y en el mar. A partir de los programas de exploración de Petróleos Mexicanos, los geofísicos Glen Penfield y Antonio Ca-margo propusieron la ocurrencia de un impacto en Yucatán y detectaron los rasgos geológicos y geofísicos del cráter, cuyo origen se dedujo como el resultado del impacto de un cuerpo, de aproximadamente diez kilómetros de diámetro, ocurrido hace unos 65 millones de años.
La evidencia encontrada señala que las secuelas del choque ocasionaron la extinción de aproximadamente el 75% de las especies que poblaban la Tierra. De acuerdo con el doctor Jaime Urrutia Fucugauchi, del Instituto de Geofísica de la UNAM, se trató de un suceso que marcó la evolución de la vida en el planeta, señaló el final de la era geológica del Mesozoico y ocasionó cambios en el clima y ambiente del planeta. En la zona del Golfo de México y Mar Caribe, el impacto provocó una fuerte deformación tectónica, la fractura de la plataforma de Yucatán, tsunamis y cambios en la morfología y relieve, como lo atestiguan el cráter y los depósitos de eyecta y material fragmentado.
El investigador refiere que el choque ocasionó tsunamis con olas de más de 150 metros de altura. Como referencia, recalca que el fenómeno que azotó a la cuenca del Océano Índico en 2004 tuvo olas de entre 10 y 15 metros. El agua que se adentró en los macizos continentales hace 65 millones de años arrasó con todo lo que encontró a su paso, decenas de kilómetros tierra adentro.
Chicxulub y el fin de los dinosaurios
El impacto de ese asteroide o cometa –los científicos aún no acaban de confirmar qué golpeó a la Tierra– ha atraído la atención de cientos de investigadores. Ahora, tres décadas después de haber sido detectado y alrededor de un cuarto de siglo de vincularlo con la extinción masiva de especies en la transición del Mesozoico al Cenozoico, el cráter Chicxulub contará con exposiciones y espacios museográficos en los cuales los visitantes podrán conocer las secuelas del impacto y los efectos en los sistemas de soporte de vida de la Tierra, a través de una perspectiva multidisciplinaria, que además de instruir al público sobre aquel evento, también lo invitará a acercarse a otras ciencias.
Urrutia Fucugauchi resalta que “necesitábamos contar con estos espacios que pudieran mostrar los trabajos y el interés científico que se tiene sobre el impacto. Ahí se podrían dar a conocer los proyectos que se han ido realizando a lo largo de estos veintitantos años, desde que se hizo la liga de que el cráter está relacionado con las extinciones, ya que el cráter estaba identificado desde una década antes, como resultado de los trabajos de exploración geofísica por parte de Petróleos Mexicanos en el sureste del país”.
La exposición sobre Chicxulub fue seleccionada para inaugurar la Sala de Exposiciones Temporales del Gran Museo del Mundo Maya, que constituye uno de los proyectos mayores del gobierno del estado de Yucatán y ha recibido considerable atención por su organización y estructura, incluyendo el premio Best Pathfinder Project de Partnerships Awards 2012, otorgado en Londres, Inglaterra.
El museo cuenta con cuatro salas de exposiciones permanentes, una sala de exposiciones temporales, salas multimedia y la sala MAYAMAX. El proyecto arquitectónico del recinto está basado en la representación del árbol de ceiba, el árbol sagrado central en la cultura maya. El edificio tiene una altura de 40 metros y un diámetro de 71 metros.
La museografía de las exposiciones permanentes y la muestra temporal ha estado a cargo del arquitecto José Enrique Ortiz Lanz y su equipo. En la asesoría científica para la exposición se contó con el auxilio del doctor Arcadio Poveda, investigador emérito del Instituto de Astronomía, quien ha realizado trabajos sobre el impacto desde los inicios de los estudios sobre Chicxulub y ha sido un promotor clave para la generación de espacios de divulgación científica. También ha colaborado la doctora Ligia Pérez Cruz, del Instituto de Geofísica, especialista en paleoceanografía, paleoclimas y paleobiología, y quien ha participado activamente en los proyectos sobre el cráter y los efectos climáticos y ambientales que ocasionaron la extinción de organismos, y por supuesto el propio doctor Urrutia Fucugauchi, quien desde el primer minuto se ha sumado a este esfuerzo colectivo para construir los espacios museográficos sobre Chicxulub.
Un recorrido por la ciencia
Luego de meses de trabajos para definir los contenidos museísticos, se decidió abarcar diferentes tópicos, relacionados con el cráter Chicxulub, la evolución de la vida en el planeta, los efectos globales del impacto en el clima y ambiente de la Tierra, que afectaron los sistemas de soporte de vida y que ocasionaron la desaparición de los dinosaurios y numerosas especies en los mares y continentes, y las concepciones de catástrofes y su importancia en las diferentes culturas.
La entrada a la exposición está constituida por un video que en forma atractiva captura la atención de los visitantes e ilustra la vida a fines de la era Mesozoica, los efectos del impacto en los ecosistemas terrestres y la evolución de nuevas especies en la nueva era del Cenozoico. En este cambio en la evolución de la vida destaca la diversificación de los mamíferos, dentro de los cuales se tiene a los primates y a la especie humana.
La exposición incluye los efectos del impacto en la península y las relaciones en las condiciones del entorno natural, el sistema acuífero peninsular y otras características geológicas y geomorfológicas de Yucatán.
A propósito de los contenidos, el doctor Urrutia se pregunta “¿Cómo el hallazgo de una delgada capa de arcilla condujo a entender la frontera entre las eras geológicas del Mesozoico y Cenozoico y el paso de la era de los dinosaurios a la era de los mamíferos? ¿Cómo los estudios paleontológicos y estratigráficos en secuencias de rocas carbonatadas en Italia y otras partes de Europa, las exploraciones petroleras en el Golfo de México, los análisis de muestras de rocas y suelo lunar han permitido estudiar el origen del sistema Tierra-Luna, la formación de cráteres o los minerales de alta presión y temperatura? ¿De qué forma los estudios sobre las extinciones de especies, los dinosaurios o las extinciones masivas se relacionan con los modelados sobre cambio climático o los inviernos nucleares?”
Este tránsito por el camino de la ciencia abarca millones de años, que además desborda los confines de nuestro planeta, para abordar fenómenos que tienen lugar en otros mundos o en los confines de nuestro Sistema Solar, como la nube de Oort, que pese a la distancia a la que se encuentra de nuestro planeta, acabó por jugar un papel determinante en el derrotero que siguió la vida.
El Parque Científico y Tecnológico de Yucatán
Uno de los programas importantes del gobierno de Yucatán, a través de su Secretaría de Educación, es el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán, que representa una de las componentes mayores de infraestructura del Sistema de Investigación e Innovación Tecnológica de Yucatán (SIIDETEY), que busca consolidarse como un referente a nivel nacional.
El Parque albergará un importante conjunto de instalaciones de las entidades académicas y de investigación del SIIDETEY, con un grupo de laboratorios. Entre las instalaciones se tiene el Centro de Energías Renovables, el Banco de Germoplasma y el Jardín Botánico.
Los materiales de la exposición temporal sobre Chicxulub están planeados para que eventualmente formen parte del proyecto del Museo de Ciencias Chicxulub, que estará ubicado dentro del Parque. En cuanto al proyecto, Urrutia Fucugauchi refiere que “se centra en el cráter e incluye cuatro salas principales. Una sala sobre El Universo y el Sistema Solar, una segunda es sobre Chicxulub y cráteres de impacto, mientras que en la tercera se abordan la evolución y la biodiversidad, qué pasó con los dinosaurios y otros organismos en el impacto y la evolución de la vida después de éste, los registros fósiles y qué mecanismos fueron trastocados con el choque, así como la manera en que se vieron afectados los sistemas de soporte de vida en el planeta”.
La última sala se denomina Yucatán, entorno natural, que aborda las características de la península, el acuífero, la biota y flora, los ambientes costeros y la plataforma marina. Los diferentes temas en las cuatro salas presentan enfoques de las distintas disciplinas involucradas en las investigaciones, lo que da cuenta de los múltiples enfoques del museo, institución que se suma a un esfuerzo por hacer llegar la ciencia a un público amplio.
