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El Instituto de Geografía de la UNAM

José Omar Moncada Maya • Instituto de Geografía

En julio de 1943, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) creó oficialmente el Instituto de Geografía (IGg) como una dependencia dedicada a la investigación, adscrita al Departamento de la Investigación Científica, antecedente de la actual Coordinación de la Investigación Científica. Tres meses después, se designó como su directora a la maestra en ciencias Rita López de Llergo y Seoane, la primera mujer en ocupar la dirección de un instituto de investigación de la UNAM.

Primera etapa

La señorita López de Llergo, como se le conocía, sustituía en la dirección al ingeniero José Luis Osorio Mondragón, quien había abandonado la dirección de la dependencia a causa de una grave enfermedad. El IGg contaba con un importante antecedente: en 1933, como parte de una reorganización de las dependencias académicas, y conforme al nuevo Estatuto, se crearon centros de investigación: Filosofía, Ciencias Sociales, Ciencias de la Educación, Ciencias Históricas, Ciencias Geográficas, Matemáticas, Física y Química. En aquel año se designó al ingeniero Osorio Mondragón como director del Instituto de Ciencias Geográficas. En ese momento la sede se localizaba en la calle de Lic. Verdad, un salón de 40 metros cuadrados en la azotea de la Escuela Nacional Preparatoria, en el antiguo Colegio de San Ildefonso. En 1946 el Instituto de Geografía se mudó al número tres de la calle de Lic. Verdad, compartiendo edificio con el Instituto de Investigaciones Sociales. Es en estos momentos cuando el Instituto se incorporó a la Comisión Intersecretarial Coordinadora del Levantamiento de la Carta Geográfica de la República Mexicana, nombrándose a Rita López de Llergo directora técnica. Ante la necesidad de espacio que demandaba su incorporación a este proyecto, se dio un tercer cambio de sede, esta vez a la calle de Guatemala, con dos locales, incluido uno muy amplio de 60 metros cuadrados, cuyo alquiler cubría el Comité Coordinador. Es en esa etapa que se recibió en donación la colección de fotografías aéreas del trimetrogón, cedidas por el Banco de México al Comité. En ese punto, por diferencias irreconciliables con otros integrantes del Comité, López de Llergo dejó la dirección al año siguiente.

Dado que la participación del Instituto en dicha Comisión fue muy corta, por razones obvias vuelve a cambiar de sede en 1948, esta vez ocupando un piso completo en el cuarto piso del número 9 de la calle de Palma norte. La construcción de Ciudad Universitaria dio lugar a que el Instituto fuera una de las primeras dependencias en trasladarse al nuevo campus, ocupando en 1954 el edificio anexo a la Torre de Ciencias (actualmente Torre II de Humanidades). En esas nuevas instalaciones el Instituto incrementó su infraestructura cartográfica. En ese mismo año se da un hecho sumamente importante: la Fundación Rockefeller dona un estereoplanígrafo Zeiss C-8 al Instituto, junto con una importante suma de dinero, que permitió la contratación del ingeniero Wolfgang Lüder, técnico de la casa Zeiss, para recibir e instalar el equipo. López de Llergo dirigió los destinos del Instituto de 1944 a 1964. Ya se señaló su interés por los trabajos cartográficos, pero también impulsó estudios sobre otros temas, destacando los dedicados a población y climatología. Uno de sus objetivos como directora del Instituto de Geografía fue que se considerara al mismo “como la principal fuente de consulta en materia de Geografía en el país, como consta… por el número de consultas que le sometieron muchas de las Secretarías de Estado… Gobiernos de los Estados, Organizaciones descentralizadas como el Banco de México e instituciones privadas”. Asimismo, como ya lo señalamos, dotó a la dependencia de una importante infraestructura, al lograr la donación de aparatos fotogramétricos y un notable archivo de fotografías aéreas. Finalmente, se reconoce que bajo su administración se incorporó una gran cantidad de egresados de la carrera de geografía al Instituto, que años más tarde serían los responsables del desarrollo de la disciplina. Relevos En 1963, López de Llergo disfruta de un año sabático, por lo que se nombró directora interina a la doctora Consuelo Soto Mora, y al año siguiente se le ratifica en el cargo, que ocupó hasta 1971. De inmediato se dan dos cambios de gran importancia: 1) Se estructura el Instituto en secciones:
Geografía urbana, histórica, de la población, geomorfología, climatología, etc., que años después, en la administración de la doctora María Teresa Gutiérrez Vázquez, se integrarán en los tres departamentos de investigación que hay hasta hoy: Geografía Económica, Física y Social; 2) se impulsan las publicaciones individuales. Ello da lugar a la aparición de una cantidad significativa de textos en la administración de la doctora Soto. Antes, en 1969, había iniciado el Boletín del Instituto de Geografía, que hoy, con el nombre de Investigaciones Geográficas, cuenta con casi 50 años de historia y más de 95 números publicados.

Se reconoce que a partir de los años sesenta es posible hablar de una geografía científica, en sentido estricto. La estructura del Instituto a que se ha hecho referencia líneas arriba era reflejo de la incipiente especialización que se estaba dando entre sus integrantes.

Si bien por esos años los estudios de geografía también habían sufrido reformas académicas importantes, el plan de estudios era más dirigido a la docencia y muy poco a la investigación. Por ello, los egresados del Colegio de Geografía que podían incorporarse al Instituto tuvieron que formarse en la investigación de una manera autodidacta, pues si bien se contaba con el apoyo de algunos investigadores que habían estudiado en el extranjero, no se tuvo la presencia de geógrafos de otras latitudes. Es decir, la construcción de una “Escuela de Geografía Mexicana” era algo que estaba en proceso, a diferencia de Brasil o Argentina, donde la llegada de geógrafos europeos permitió un sólido desarrollo en ciertas áreas del conocimiento.

Esa aparente especialización de los académicos no refleja la realidad de la investigación en esos años. Todos ellos, o casi todos, se desenvolvían en más de un área. El que trabajaba geografía agraria también lo hacía en turismo y en industria; la que estudiaba urbana también lo hacía en población. A la doctora Soto le suceden en la dirección la doctora María Teresa Gutiérrez Vázquez (1971-1977), el licenciado Rubén López Recéndez (1977-1983), nuevamente la doctora Gutiérrez Vázquez (1983-1989), en un segundo periodo), el doctor Román Álvarez Béjar (1989-97, dos periodos de cuatro años), el doctor José Luis Palacio Prieto (1997-2003), el doctor Adrián Guillermo Aguilar Martínez (2004-2008), la doctora Irasema Alcántara Ayala (2008-2012) y el doctor José Omar Moncada Maya (2012-2016). Actualmente ocupa la dirección el doctor Manuel Suárez Lastra.

Actualidad

A lo largo de estos años, el Instituto incrementó de manera importante su planta académica, con investigadores
y técnicos académicos. En la actualidad su estructura se compone de tres departamentos de investigación –Geografía Económica, Geografía Física y Geografía Social–, el Laboratorio de Análisis Geoespacial, una Sección Editorial y dos unidades de apoyo: la Unidad de Tecnologías de la Información y la Biblioteca-Mapoteca, la biblioteca especializada más importante de Latinoamérica. En 2001, con un pequeño grupo de académicos se estableció una Unidad Académica en la ciudad de Morelia, que en 2007 se transformó en el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA). En la actualidad, con el apoyo del Instituto y del CIGA, se puso en marcha una Unidad Académica en la ciudad de Oaxaca.

La evolución de la disciplina, la mejora en la infraestructura, la incorporación de las nuevas tecnologías, el acceso a las mejores revistas en la materia, la vinculación nacional e internacional, y otras muchas actividades emprendidas por la dependencia, han dado por resultado un amplio reconocimiento a nuestro Instituto. Pero, sobre todo, la participación en proyectos de investigación, tanto básicos como aplicados, vinculados a la problemática nacional, difundidos en revistas con un alto impacto, han logrado que nuestro Instituto sea reconocido como una entidad de alto nivel.

Muestra de la elevada calidad de nuestras investigaciones son la producción del Atlas Nacional de México
(1990), obra fundamental de la cartografía mexicana, y el Nuevo Atlas Nacional de México (2007). Otro destacado
proyecto fue Temas selectos de la Geografía de México, una colección de libros con fines de divulgación científica, y que a la fecha lleva publicados 38 títulos.

Finalmente, destacamos Geografía de México. Una reflexión espacial contemporánea (2016), importante obra dirigida para enriquecer la formación de los estudiantes de educación universitaria.

Otro ejemplo del trabajo desarrollado por nuestros académicos son los reconocimientos otorgados a ellos. Ante la imposibilidad de señalar todos, destacamos a María Teresa Gutiérrez Vázquez, Laureat d’Honneur por la Unión Geográfica Internacional, Investigadora Emérita y doctor honoris causa por la UNAM; Atlántida Coll-Hurtado, investigadora emérita y Medalla Panamericana en el área de Cartografía.

La Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos la han recibido María Teresa Sánchez Salazar, Álvaro Sánchez Crispín y Álvaro López López; Irasema Alcántara Ayala recibió el TWAS-ROLAC Price
for Young Scientist 2011 en Ciencias de la Tierra por The Academy of Sciences for the Developing World y Guillermo
Aguilar el Reconocimiento Escuela Nacional de Altos
Estudios por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

A lo largo de estos años han sido muchos los académicos de muy diversas disciplinas que han pasado por las instalaciones del Instituto de Geografía. Ello ha enriquecido la forma de abordar la investigación de las ciencias geográficas. Pero, sobre todo, construyeron y son la base de lo que actualmente es el centro de investigaciones geográficas más importante de México y uno de los más reconocidos de Hispanoamérica.

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