
por Patricia de la Peña Sobarzo
Conocer y aprender de la vida de los más relevantes personajes universitarios será el objetivo de esta sección, que
inauguramos en El faro con este artículo. Aquí daremos cuenta de la larga y amplia experiencia académica y de investigación de personajes cuyos trabajos, enseñanzas y aportaciones, a lo largo de su paso por la UNAM han beneficiado a varias generaciones de universitarios.
En esta oportunidad trazamos el perfil de Emilio Rosenblueth. Para ello, El faro se dirigió a personas cercanas al ingeniero, como amigos, colegas y alumnos, quienes a través de sus evocaciones nos ayudaron a bosquejar a un hombre memorable, a 22 años de su partida.
Uno de esos destacados alumnos de Rosenblueth, que acabaría convirtiéndose en su colega y amigo, fue el doctor Daniel Reséndiz, investigador del Instituto de Ingeniería. En conversación con El faro refiere que su vida se puede resumir en una frase: "Un hombre con suerte". Y es que la buena fortuna marcó el camino del ingeniero Reséndiz, al cruzarse en su andar de estudiante y profesionista con personajes como Nabor Carrillo, Raúl Marsal, Fernando Hiriart, Javier Barros Sierra y, por supuesto, Emilio Rosenblueth.
"Fui un estudiante con mucha suerte", recalca Reséndiz, quien reconoce en Marsal, Hiriart y Rosenblueth a sus tres grandes guías, maestros en la vida y en sus actividades científicas y profesionales. De hecho, a Rosenblueth lo considera un personaje central en su vida: "Fuera de mis padres, nadie le dedicó más tiempo que él a mi formación intelectual".
Abordar la vida de Emilio Rosenblueth es imaginar un personaje de carácter universal, un hombre de una amplia cultura, que combinaba con una gran inteligencia.
"Una de las personas más inteligentes que he conocido, sin ninguna duda; y esa opinión que tengo de él es, por cierto, ampliamente compartida por muchísima gente en todo el mundo", asienta.
¿Quién fue Emilio Rosenblueth?

Las raíces de nuestro personaje se encuentran en Hungría. Su abuelo Julio Rosenblueth Gutman emigró a México en el siglo XIX. Aquí contrajo matrimonio con María Stearns, mexicana de origen irlandés. Su padre, Emilio Rosenblueth Stearns recibió una educación esmerada, enriquecida por un ambiente cultural y artístico. Los ocho hijos del matrimonio estudiaron idiomas, música y pintura. Se sabe que Emilio padre fue un artista singular, que llegó a pintar hasta 300 óleos y varios cientos de dibujos; incluso montó una exposición monográfica en 1941.

La madre de nuestro personaje fue Charlotte Deutsch Kleinman, nacida también en Hungría. Conoció a Emilio Rosenblueth Stearns en Monterrey, con quien contrajo nupcias en 1922. De dicha unión nació Emilio Rosenblueth Deutsch, el 8 de abril de 1926 en la Ciudad de México. "De esa familia viene el que Rosenblueth haya tenido una formación siempre muy escrupulosa, muy atinada y de una amplia visión", asevera Reséndiz. Su infancia la vivió muy de cerca con sus padres, teniendo una estrecha relación con su papá. Desde muy niño aprendió equitación y estudió piano, instrumento que tocaba muy bien, particularmente obras de Chopin, Ravel y Debussy.
Otra gran influencia la ejerció su tío Arturo Rosenblueth, quien al no tener hijos propios, prácticamente lo adoptó cuando falleció el padre de Emilio, que a la sazón tenía 18 años. Arturo Rosenblueth había sido profesor en el Massachusetts Institute of Technology. Era un destacado fisiólogo, que junto a Norbert Wiener fue uno de los fundadores de la cibernética. También contribuyó directamente a la creación del Centro de Investigación y Estudios Avanzados del Politécnico Nacional. Fue autor de El método científico y Mente y cerebro: una filosofía de la ciencia, entre otros libros.
De vuelta con nuestro biografiado, encontramos que después de cursar la secundaria y la preparatoria, ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros, de donde se graduó de ingeniero civil.
La salida al extranjero
Una vez finalizada la licenciatura, nos relata Reséndiz, Rosenblueth estaba muy bien enterado del panorama mundial de la ingeniería y de otras disciplinas.
"Emilio, desde muy joven se había interesado en la ingeniería sísmica. Por razones muy obvias, México es un país que ha tenido problemas derivados de los grandes temblores y se interesó en ello, consciente de que eso era un territorio virgen que había que explorar y hacer investigación", añade. Así, averiguó dónde estaban los mejores investigadores en ese campo, los identificó y fue en su búsqueda. En 1949, con el apoyo de dos becas, ingresó al posgrado de la Universidad de Illinois, una de las universidades con mayor prestigio en ingeniería civil, cuyo principal enseñante en ingeniería sísmica era el connotado Nathan M.
Newmark, considerado uno de los padres de la ingeniería sísmica moderna. Ahí, Rosenblueth sobresale como el más distinguido de los discípulos de Newmark. Ya desde su tesis doctoral comienza a hacer grandes aportaciones a la ingeniería sísmica. En 1951, la Universidad de Illinois le confirió el grado de doctor en ingeniería. A ello seguiría una estrecha y productiva colaboración hasta 1980, año de la muerte del profesor Newmark. Ambos fueron mundialmente reconocidos por sus contribuciones en ese campo, a lo que Reséndiz agrega: El más famoso libro sobre ingeniería sísmica es de dos autores, Newmark, su maestro y de Rosenblueth , el alumno aventajado
Pionero de la ingeniería sísmica

El doctor Reséndiz destaca que la aportación de Rosenblueth a la ingeniería sísmica fue decisiva.
"Contribuyó a crear los fundamentos científicos que le faltaban a la ingeniería sísmica, para que pasara de ser una actividad que se atendía intuitivamente y con reglas empíricas muy rudimentarias, a ser una disciplina científica desarrollada, bien fundada y con conexión, no solamente con los asuntos técnicos de la ingeniería, sino con todo el saber universal en distintos campos. Se fueron desarrollando aquí con base en las investigaciones que él y Newmark estaban haciendo basados en la experiencia práctica de la ingeniería en México", agrega Reséndiz. El problema de los sismos es un problema mundial, que es particularmente agudo en el llamado Cinturón Circumpacífico o Cinturón de Fuego, que abarca toda la costa del Pacífico, desde la costa sur de México hasta Japón. Ahí es donde se generan los más grandes terremotos.
México, nos aclara Reséndiz, fue de los primeros países que elaboraron reglamentos de construcción, científicamente fundados para atender los problemas ocasionados por los sismos que ocurren en el país, y a partir de México se difundió ese conocimiento a todo el mundo.
Ética
A primera vista, pareciera que la ética es un terreno ajeno a la ingeniería, y que nada tienen que ver para resolver los problemas ocasionados por los terremotos. Pero Rosenblueth atisbó la tenue conexión entre ambas disciplinas.
Resendiz nos refiere que uno de los más destacados discípulos de Rosenblueth fue el Dr. Mario Ordaz Schroeder, también investigador del Instituto de Ingeniería, quien, aunque más joven que Resendiz lo considera colega y amigo. Por lo que El faro también conversó con él brevemente a fin de que nos complementara su experiencia de conocimiento de nuestro personaje.
Acorde con el Dr. Mario Ordaz Shroeder, uno de los planteamientos profesionales de vida del destacado ingeniero Rosenblueth fue: "La realidad y cómo transformarla en beneficio del ser humano". Para Rosenblueth "…la función del ingeniero es la toma de decisiones. Ésta debe tender a optimizar los sistemas que diseña".
Considerado como un hombre de amplísima cultura e inteligencia deslumbrante también por Schroeder, centró sus principales objetivos de trabajo en encontrar métodos y criterios para diseñar estructuras capaces de resistir acción de los sismos. Por ello, su inquietud intelectual lo llevó a incursionar también en el estudio de grandes cuestiones de ética, justicia y optimación, en un afán por encontrar reglas que orientaran la toma de decisiones.
Y en el campo de la optimación, Rosenblueth hizo enormes contribuciones". Ordaz Schroeder conoció a Emilio Rosenblueth siendo estudiante de maestría en 1984, en un curso denominado "Decisiones óptimas en la ingeniera civil". Nos cuenta: "Era una materia que tenía fama de ser terrible, muy difícil de pasar, y era cierto. Sin embargo, los temas que él enseñaba en esa materia eran fascinantes, mucho más modernos e interesantes que los convencionales de la ingeniería estructural. Además, como él tenía una inteligencia deslumbrante, para mí como estudiante fue muy atractivo seguirlo".
Colega y alumno de Rosenblueth, conocerlo y que le dirigiera la tesis de maestría transformó por completo la vida de Schroeder, quien pasó de ser un joven ingeniero que trabajaba en un despacho realizando tareas de cómputo, sin gran estímulo intelectual, a convertirse en un investigador trabajando en un proyecto que todavía es el sueño dorado de muchos ingenieros, como lo es el del riesgo sísmico de la planta nuclear de Laguna Verde.
Ordaz Schroeder puntualiza que Rosenblueth es, quizá, el investigador en ingeniería más destacado de nuestro país. Apoya su aseveración en el hecho de que tuvo prácticamente todos los premios a los que podía tener acceso alguien de su disciplina. El palmarés de Rosenblueth incluyó galardones como el Príncipe de Asturias, el Premio Nacional de Ciencias, el Premio Universidad Nacional de Investigación en Ciencias Exactas, amén de distinciones como doctorados honoris causa por las Universidades de Waterloo, de Canadá, la UNAM y la Carnegie Mellon, de Estados Unidos, entre otras.
Pionero de la ingeniería sísmica
En una magnífica semblanza realizada por Ordaz Schroeder, apunta que las contribuciones de Rosenblueth al conocimiento fueron múltiples y muy variadas. Además de la ingeniería sísmica y algunos aspectos de la mecánica de suelos, incursionó en las estructuras de concreto, la confiabilidad de sistemas, la teoría de probabilidades, la teoría de decisiones y planeación. La diferencia entre los daños causados por un sismo en las zonas blandas y en las zonas firmes de la Ciudad de México es muy aguda. Antes de 1950 las razones se intuían: seguramente hay más daños en la zona blanda porque las ondas sísmicas se amplifican. Pero no se sabía por qué. En 1952, Rosenblueth desarrolló los primeros modelos teóricos para estimar las amplificaciones del movimiento del terreno en suelos blandos y encontró una solución. Este trabajo, junto con el de pioneros de otros países, contribuyó a la fundación de una rama importantísima de la ingeniería sísmica: la estimación de efectos de sitio, como en la actualidad se conocen las perturbaciones que sufren las ondas sísmicas por efectos de la geología superficial. Hoy es claro que la posibilidad de diseñar estructuras depende de nuestra capacidad para estimar efectos de sitio, y a Rosenblueth se deben los primeros acercamientos al problema.
En cuanto al diseño óptimo de estructuras, en 1971 Rosenblueth formuló el problema de diseño por sismo como uno de toma de decisiones. La mejor decisión osible, la óptima, es aquella en que se elige la fuerza de diseño que minimiza el costo esperado, que se calcula con la suma del costo inicial más el valor presente de la esperanza de las pérdidas que se tendrán en el futuro. Este criterio ha servido como guía formal para un gran número de estudios sobre riesgo sísmico hechos en México y en otros países; además, ha sido crucial para el desarrollo de modelos de impacto económico de los sismos. La producción científica y tecnológica de Emilio Rosenblueth fue amplia en calidad y cantidad: alrededor de 300 artículos publicados, libros o apítulos de estos e innumerables presentaciones y discusiones no publicadas. Tanto para el Dr. Daniel Reséndiz como para Ordaz Schroeder, el legado de Rosenblueth se puede resumir como uno de los fundadores de la ingeniería sísmica. "Esta especialidad era rudimentaria cuando Rosenblueth era apenas un estudiante de ingeniería civil. Cincuenta años después esta disciplina es una respetable especialidad, en la que trabajan centenares de investigadores en todo el mundo y cuenta con un bagaje científico y tecnológico sólido que ha rendido frutos a la humanidad, por la vía de hacer construcciones más resistentes, utilizando de mejor manera los recursos disponibles." Empeñado en el objetivo de transformar la realidad en beneficio del ser humano, Emilio Rosenblueth nos heredó un gran legado científico sólido y vigente.



