Geofísicas que inspiran

Cuatro científicas del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM compartieron su experiencia sobre el camino que las llevó a convertirse en investigadoras, en el marco del día de puertas abiertas que tuvo lugar en dicha entidad.

Por Sandra Vázquez Quiroz

Cada una de las participantes expuso la experiencia que las marcó para seguir el camino de la ciencia, su encuentro con algunos estereotipos de género y cómo lo vencieron; además, dieron recomendaciones para futuros y futuras estudiantes de geofísica o que se enfoquen en las ciencias de la Tierra.

En el conversatorio participaron la doctora Xóchitl Blanco, del Departamento de Física Espacial del IGf; la doctora Beatriz Ortega, del Departamento de Geomagnetismo y Exploración Geofísica y directora de la Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra (ENCiT); la doctora Xyoli Pérez Campos, del Departamento de Sismología y directora del Sistema Internacional de Vigilancia de la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares; y la doctora María Aurora Armienta, responsable del Laboratorio de Química Analítica.

Por su parte, Xóchitl Blanco descubrió desde pequeña que las matemáticas le gustaban mucho, así que decidió estudiar física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, porque quería dedicarse a la astrofísica. En la licenciatura se encontró con una materia llamada Introducción a las ciencias espaciales y conoció a la doctora Silvia Bravo, experta en física solar, quien la introdujo en los temas sobre viento solar, así que decidió hacer “astrofísica local” y estar al pendiente del Sol, su viento y observar cómo su dinámica afecta a la Tierra.A cada una las marcó una experiencia particular que las hizo inclinarse hacia una carrera científica. Por ejemplo, para la entonces adolescente Xyoli Pérez, el sismo de 1985 y el colapso de edificios a consecuencia de ese fenómeno la llevó a plantearse cientos de preguntas, que más tarde se respondieron mientras estudiaba la licenciatura en Ingeniería Geofísica.

Para María Aurora Armienta el encuentro con la geofísica fue posterior, ya que se formó como ingeniera química; a su arribo al Laboratorio de Química Analítica del IGf se enfocó en la importancia que tiene la química en los procesos de la Tierra, en particular de la hidrogeoquímica. Por más de dos décadas ha analizado los cambios en la composición de manantiales antes de los procesos eruptivos. Además, observó la erupción freática del volcán Tacaná en 1986 y ha estudiado los cambios en los manantiales que están alrededor de los volcanes Popocatépetl y de Colima, entre otras actividades.

Desde muy pequeña, Beatriz Ortega se planteó su propia hipótesis sobre la formación de las montañas que rodean la Ciudad de México; consideraba que se trataba de una acumulación paulatina de arena que se depositaba diariamente. Esa idea se derrumbó cuando en la secundaria y en la preparatoria sus profesores le explicaron que se trataba de volcanes. Desde entonces, supo que su carrera tendría que llamarse Ingeniería Geológica y después de su posgrado llegó a formar parte de la planta académica del IGf de la UNAM.

Una constante en las narraciones de las cuatro científicas indica que su camino no fue fácil; de acuerdo con su experiencia, cada una enfrentó estereotipos de género que tuvo que sortear.

Xioly Pérez mencionó que cuando estudiaba había algunas voces que señalaban a las ingenieras como “mientras me caso”, o que quienes se inscribían a estas carreras era solo con el fin de conseguir “un buen marido”. Cuando María Aurora Armienta estudió la licenciatura en la Universidad de Sonora tomó clases en salones donde había 50 hombres y solo dos mujeres; refirió que muchas veces la hicieron llorar, pero nunca pensó en abandonar la carrera.Xóchitl Blanco, por ejemplo, recordó que cuando se iba a Inglaterra a estudiar el doctorado, un tío recomendó a la familia de la universitaria que no la dejara ir y que mejor se buscara un marido; por fortuna, los padres de la científica la apoyaron incondicionalmente. Beatriz Ortega rememoró que algunas personas comentaban que una mujer no estaría lista para realizar trabajo de campo por su “debilidad y delicadeza”; sin embargo, destacó que en la práctica el estereotipo se rompe cuando cada persona se concentra en su tarea y se olvida de señalar al prójimo. No obstante, evocó que los lugareños de los poblados que visitaban las cuestionaban cuando el grupo estaba conformado solo por mujeres.

Las científicas coincidieron en que México es un país con variados fenómenos geofísicos y se hace necesaria la participación de más alumnos y alumnas dedicados a la geofísica, y que en general manifiesten gusto por las ciencias de la Tierra. Destacaron que si bien en ocasiones hay obstáculos externos, es importante el autoconocimiento para no sabotear los sueños; actualmente, las escuelas deberían proporcionar orientación vocacional, pero de no tenerla, el alumno puede buscarla. Por ejemplo, Xioly Pérez señaló que en la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares hay un programa de mentorías para mujeres jóvenes que buscan potenciar sus habilidades y capacidades para que estudien carreras de ciencia y tecnología.

Finalmente, la doctora María Aurora Armienta llamó a fomentar el apoyo de estancias infantiles para las mujeres que crían hijos y se desarrollan profesionalmente en cualquier quehacer, pero particularmente en la ciencia.

Las cuatro integrantes del IGf destacaron que del lado de la investigación geofísica aún quedan brechas que se hace necesario visibilizar. Al mismo tiempo, reconocieron los cambios normativos impulsados por la Universidad respecto a las comisiones de igualdad de género, la creación de nuevas instancias dedicadas a estudios de género, así como los esfuerzos para prevenir la violencia hacia las mujeres.

En el IGf el 70% de los investigadores titulares son hombres y 30% mujeres • Hasta hoy ninguna mujer ha ocupado el puesto de dirección en dicho instituto • Eméritos en la UNAM: el 81.94% son hombres y el 18.06% son mujeres • En el IGf el 100% son hombres (3) y ninguna mujer ha alcanzado este nivel • Personal académico del IGf: el 75% hombres y el 25% mujeres Fuente: Informe CIGU 2023 y Comisión de Igualdad de Género del Instituto de Geofísica de la UNAM.

 

Fuente: Informe CIGU 2023 y Comisión de Igualdad de Género del Instituto de Geofísica de la UNAM.

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