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Geografía de accidentes viales

La Organización Mundial de la Salud considera los accidentes viales como una pandemia.  Miles de personas fallecen a causa de estos percances, que suelen dejar secuelas para los sobrevivientes, además de pérdidas millonarias.

Cada año en todo el mundo, 1.2 millones de personas pierden la vida en accidentes viales. En México, la cifra se sitúa en cerca de 16,000 personas. La cuestión es mucho más compleja que solo ponerse el cinturón de seguridad o no conducir bajo los efectos del alcohol.

Números de los accidentes viales

El doctor Luis Chías Becerril, del Instituto de Geografía de la UNAM (IGg), dedicado a la geografía del transporte lleva 20 años, trayectoria que le ha permitido generar una serie de herramientas que han pasado de los documentos académicos, a la puesta en práctica por autoridades del Distrito Federal y de Guadalajara, Jalisco, aunque también ha hecho estudios sobre las condiciones del tránsito en las ciudades de León, Monterrey y Ciudad Juárez
En entrevista con El faro, el doctor Chías trae a colación que México se ubica en el séptimo lugar por la cantidad de accidentes ocurridos en autovías. Esto ocasiona pérdidas materiales que se cifran en poco más de 160,000 millones de pesos, a lo que se suman los fallecimientos y las secuelas que dejan los accidentes en las personas heridas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que los daños equivalen a 1% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque la cantidad se dispara en los países en vías de desarrollo, donde puede alcanzar hasta 2% del PIB.
De hecho, la OMS reconoce que los diez países con mayores tasas de siniestralidad son casi todos del Tercer Mundo, encabezando la lista la India, seguida de China, Estados Unidos, Rusia, Brasil, Irán, México, Indonesia, Sudáfrica y Egipto, que acumulan 62% de las muertes por accidentes de tránsito.

La situación ha llegado a tal extremo, que en 2004 la OMS declaró pandemia a los accidentes de tránsito. Se trata de una enfermedad entre comillas, por la cantidad de muertes y heridos que provoca. Declara que “en el mundo es una epidemia que ocurre tanto en países desarrollados como subdesarrollados”, de acuerdo con el investigador del IGg.

A nivel mundial, los accidentes viales están entre las siete primeras causas de muerte, aunque en México se ubican entre las cuatro primeras. De hecho, en el grupo poblacional de entre 17 y 30 años de edad, era la principal causa hasta antes de la pasada administración federal, cuando los fallecimientos ocasionados por delitos los desplazaron.

Deslinde teórico

Luis Chías cuenta con licenciatura, maestría y doctorado en geografía. Tiene 37 años trabajando en el IGg, 20 de los cuales los ha dedicado a la geografía del transporte. Su interés por los accidentes lo llevó a crear una línea de investigación en seguridad vial.
Precisa que entre 1992 y 2003 realizó “estudios académicos para entender los accidentes de tráfico”. Fruto de este esfuerzo fueron doce documentos, en los que enfatizaba el análisis de la inseguridad vial como un proceso desde la perspectiva espacial.
Chías destaca su participación en los Congresos Iberoamericanos sobre seguridad vial, donde sus planteamientos llamaron la atención de los especialistas en ingeniería, por el novedoso enfoque espacio-temporal.
De entrada, el investigador del IGg considera poco adecuado seguir empleando el término accidente para identificar estos hechos.
“Se trata de un problema no aleatorio sino probabilístico y multicausal. El concepto que se tenía hasta hace poco tiempo, y que nació en los años 50, ya no es vigente. Ya no aplica, porque los accidentes de tránsito no son accidentales. Ni siquiera son eventos aislados. Es un proceso multicausal en el que intervienen muchos factores de riesgo y una gran cantidad de actores. Todo esto nos lleva a pensar que el concepto de accidente no es el adecuado. Los accidentes no son fortuitos”, reseña el experto, quien obtuvo el grado de doctor en la Universidad de Toulouse, Francia.
En todo caso, se trataría de eventos estocásticos, es decir, tienen una parte que es aleatoria y una gran parte que es determinística, sobre la cual podemos actuar y evitar que sigan ocurriendo estos siniestros.

Suma de esfuerzos

El asunto no se reduce a un problema entre conductores o peatones. Para Chías Becerril, también se debe involucrar a la industria automotriz, a las empresas encargadas de construir caminos y carreteras, además de diferentes autoridades, como las dependencias de comunicaciones y transportes, vialidad y seguridad pública y de salud, entre las que se encontrarían los servicios paramédicos.
“Todos ellos deberían estar participando en la prevención de los accidentes de tránsito, porque cada uno tiene determinadas atribuciones y responsabilidades. En tanto no se conozca bien a todos los actores involucrados, mientras que no se les asignen sus responsabilidades y no se monitoree el resultado de estas acciones, vamos a avanzar demasiado poco y muy lentamente”, puntualiza el experto.
Un ejemplo de la falta de coordinación entre estos elementos se tiene en el manejo de las cifras relacionadas con los accidentes viales. Y es que de acuerdo con Chías, habitualmente las víctimas mortales no se contabilizan en su totalidad.
“En las estadísticas solo se incluyen las muertes que ocurren en el lugar del accidente. Quienes fallecen en el traslado, en el hospital o días o semanas después, ya no se les considera como una muerte por accidente vial. Por lo tanto, la mortalidad y la morbilidad que genera la inseguridad vial es más alta y requiere de un seguimiento puntual”, advierte el doctor Chías, quien añade que en México la cifra podría ubicarse hasta en 22,000 fallecimientos al año.

De la academia a la práctica

La OMS ha instaurado la década de la seguridad vial, que abarcará de 2011 a 2020, una iniciativa a escala global con la que el organismo busca reducir las cifras de mortalidad y siniestralidad relacionadas con los accidentes viales.
Para lograr este fin, parte del camino pasa por la implementación de políticas públicas, basadas en información fidedigna, generada por estudios científicos, como los efectuados por el grupo encabezado por el doctor Chías Becerril.
“Nosotros tenemos una importante cantidad de datos, información y conocimiento que pueden servir para conocer las causas y disminuir la frecuencia de los accidentes”, subraya el investigador del IGg. Resalta que hay mucha información útil que podría emplearse para remediar esta situación.
Sin embargo, se lamenta que no se hace “porque no hay una política pública que tenga bien identificados cuáles son los actores que se están involucrando, las responsabilidades que debería tener cada uno de estos actores y vigilar que cumplan sus obligaciones”, al tiempo que anticipa que cuando todos los involucrados estén conscientes de su participación, “entonces vamos a tener mejores posibilidades de prevenir y disminuir los altos costos que significan los mal llamados accidentes de tránsito”.
Una sólida contribución para encontrar soluciones a esta problemática la ha ofrecido el doctor Chías, a través de una serie de productos enfocados en la geografía.
El primer documento es el Atlas de la seguridad vial en México, publicado en 2004, y que recoge información generada por fuentes oficiales relacionadas con la atención de accidentes de esta naturaleza. El segundo texto fue el Diagnóstico espacial de los accidentes de tránsito en el Distrito Federal, dado a conocer en 2008 y que es una completa radiografía de los choques, atropellamientos, derrapes y caídas de pasajeros ocurridos en la capital del país en 2007.

Recopilación de datos

El Atlas tuvo dos objetivos: “representar cartográficamente la situación que guardan los accidentes de tránsito a escala nacional, e identificar los sitios (municipios y tramos carreteros) en los que la frecuencia de los accidentes de tránsito es significativa”.
El trabajo recoge información “de accidentes de tránsito que ocurren en las principales carreteras (estadísticas de accidentes, red federal carretera, dirección técnica de la SCT (1997-2002) y que son los que generalmente se reportan en las estadísticas internacionales”. Pero también incluyeron accidentes ocurridos en zonas urbanas y suburbanas del país, información generada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Para el segundo objetivo, el documento “partió de la siguiente premisa de distribución espacial, los accidentes se distribuyen probabilísticamente conforme a los principios de Pareto. Esto significa que el 80% o más de los accidentes de tránsito de las zonas urbanas y suburbanas se van a concentrar en el 20% o menos de los municipios analizados y, en el caso de los accidentes de carretera también aplica esta proporción, en menos del 20% en la red carretera federal se concentra el 80% o más de los accidentes”.
En tanto que el Diagnóstico retoma información aportada por diferentes autoridades y cuyo principal hallazgo es que la red vial del Distrito Federal cuenta con cerca de 170,000 intersecciones. “Ese era un dato que cuando se presentó el trabajo no se conocía, pero los accidentes solo se concentran en el 4.4% de ellas”. Un vistazo a la multitud de mapas que componen el estudio permite identificar cuáles son los puntos más conflictivos.
Así, se supo que “37% de los accidentes ocurren en los ejes viales, que representan 4% de toda la red. Saber con mucha precisión dónde ocurren con mayor frecuencia los accidentes de tránsito, es una de las principales aportaciones porque permite focalizar los escasos recursos para evitar una gran cantidad de siniestros viales”, refiere.
El doctor Chías enfatiza que saber dónde se presentan los principales problemas evitaría el dispendio de recursos, que son más bien escasos. Y es que en lugar de vigilar toda la red carretera o cada una de las calles y avenidas de las ciudades, se podría concentrar la atención en algunos tramos o puntos.
Ambos estudios contaron con el respaldo del Centro Nacional para la Prevención de Accidentes, área que forma parte de la Secretaría de Salud federal, y que se encarga de diseñar algunas estrategias para evitar percances.
A manera de colofón, el experto del Instituto de Geografía menciona que ofrecieron a autoridades del estado de Jalisco un Diagnóstico espacial de los accidentes de tránsito de la zona metropolitana de Guadalajara, que a la postre le mereció al equipo de trabajo un reconocimiento por parte de la Secretaría de Vialidad y Transporte de aquella entidad, lo que demuestra que la investigación del doctor Chías Becerril puede aportar soluciones a esta grave problemática.

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Por Yassir Zárate Méndez   yassirz@cic.unam.mx

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