IImpacto del calentamiento global en la plataforma continental

Por Yassir Zárate Méndez
La plataforma continental es la interfaz entre el océano profundo y la zona costera. Se trata de la porción oceánica más explotada y expuesta a las actividades de los grupos humanos, señaló la Dra. Karina Ramos Musalem, integrante del grupo Interacción Océano Atmósfera, del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC), de la UNAM.
En rueda de prensa vía remota, la universitaria destacó que “la plataforma continental es este gran escalón que separa lo que es el continente del océano profundo; es la zona de conexión entre la costa y el océano profundo, y por eso es tan importante, porque es el área más explotada y expuesta a cambios debidos a la actividad humana”.
De hecho, apuntó que de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, hasta 85 por ciento de la pesca mundial se da en la extensión de la plataforma continental. También se trata del punto donde ocurre un intenso intercambio de nutrientes, gases disueltos, contaminantes y sedimentos entre la costa y el océano profundo, en un movimiento que ocurre en las dos direcciones.
Para la investigadora del ICAyCC, el calentamiento del océano tiene efectos en el mar costero y en la plataforma continental, como el aumento del nivel de las aguas marítimas, en las ondas de calor marinas, así como en la surgencia costera y el aumento en la estratificación.
Densidad y estratificación: un capuchino oceánico
Una de las características del océano es la estratificación, que toma forma a partir de la variación vertical de la densidad. Para hacer comprensible este fenómeno, la académica lo comparó con el aspecto que presenta un café capuchino contenido en una taza de cristal, donde se puede apreciar que el líquido está separado por capas de distintas densidades; así, las capas de mayor densidad están hasta abajo de la taza, mientras que las más ligeras, como la espuma, se encuentran en la parte de arriba.
Algo similar ocurre en el océano, donde hay varias capas separadas por su densidad, aunque a simple vista no podamos apreciarlo tan nítidamente como en el caso del capuchino. El océano se encuentra estratificado de manera natural.
El efecto de la estratificación es que inhibe los movimientos verticales de agua que podemos tener y esto es de importancia crítica, porque detiene el intercambio de gases, nutrientes y oxígenos entre las aguas de la superficie y las que hay en el océano profundo. La estratificación aumenta con el calentamiento del océano y se quiebra bajo la acción del viento.
Ahora se sabe que la estratificación ha aumentado desde 1960, y las proyecciones indican que se va a mantener esa tendencia. De hecho, se espera que para finales de este siglo haya un incremento de entre 1 y 9 por ciento, e incluso puede oscilar entre 12 y 30%, “dependiendo qué escenario de emisiones se utilice”.
Para ilustrar el caso, mostró gráficas en las que se refleja el aumento de la
estratificación en los primeros 2,000 metros de la columna de agua. “Vemos que está aumentando en todas las cuencas y en general en el océano global”, acotó. La estratificación cambia con las estaciones, aunque insistió en que ha aumentado en los últimos años.
Las capas del océano
Cerca de la superficie de las aguas marinas se encuentra la llamada capa de mezcla. A continuación, se presenta un cambio abrupto en la densidad, que recibe el nombre de picnoclina. A partir de esta capa ocurre un aumento gradual de la densidad.
Variaciones en la densidad o en la temperatura del océano intensifican la barrera entre el agua superficial —que en general tiene pocos nutrientes, pero está más oxigenada— y la capa profunda —que tiene muchos nutrientes y poco oxígeno.
En un océano más estratificado es más difícil mezclar el agua de la superficie que tiene oxígeno, con el océano profundo.
“Aunque hay nutrientes, no hay luz, por lo que no hay cómo hacer fotosíntesis y esto no beneficia la producción de oxígeno; además, hay descomposición de materia orgánica en profundidad. Eso consume oxígeno. Ahora vemos muchas zonas costeras con bajas cantidades de oxígeno en profundidad, son zonas hipóxicas, lo que quiere decir que tienen baja concentración de oxígeno”, explicó.
El calentamiento del océano aumenta la deficiencia de oxígeno en las capas profundas; además, “los procesos biogeoquímicos pueden ocurrir más rápido a temperaturas mayores. También se están viendo cambios biogeoquímicos, no solo en el oxígeno sino de otro tipo”, agregó la Dra. Ramos.
Intercambios al límite
La surgencia costera se manifiesta a través del ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes hasta la zona fótica, gracias a la acción del viento, que a su vez determina hacia dónde debe se direcciona dicha surgencia: “Si estamos en el hemisferio norte o en el hemisferio sur, más el efecto de la rotación, si sopla el viento, por el efecto de la rotación, la capa superficial de agua tiende a salir de la costa. De este modo, aguas profundas con muchos nutrientes suben. Estas zonas son regiones altamente productivas”, asentó la investigadora del ICAyCC.
En el mundo hay cuatro grandes zonas de surgencia costera relacionadas con los patrones de vientos globales: la corriente de California; la de Humboldt; la de Benguela; y la de Canarias. A parte de las costas del Pacífico mexicano las alcanza parte de la corriente de California, puntualmente en el norte de Baja California.
Para finalizar, refirió que, de acuerdo con las proyecciones sobre los cambios en las zonas de surgencia costera, “que son las más productivas del planeta”, se espera que la temperatura aumente, aunque se prevé un equilibrio con la propia surgencia, que aporta agua fría a las capas superiores. La estratificación va a hacer que haya una competencia entre cómo se intensifican los vientos, que vemos bajo diferentes escenarios de cambio climático, con la estratificación que ha aumentado”, puntualizó.
Sin embargo, reconoce que es “bastante complicado” anticipar cuál será el efecto sobre sobre estas zonas, pero se prevé que van a intensificarse las surgencias, sobre todo cerca de los polos, y en menor medida en regiones más cercanas al ecuador.
“Lo que ha sido muy difícil de modelar es qué va a pasar con la productividad primaria. No se ve si habrá un aumento claro o una disminución, y esto se debe a que son procesos que ocurren en escalas mucho más pequeñas de la que nuestros modelos numéricos pueden resolver, y son respuestas no lineales a un montón de forzamientos que están pasando”, concluyó.
