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Jorge Flores y la gran ilusión

Por Patricia de la Peña Sobarzo

Al físico y filósofo francés Blaise Pascal le debemos la siguiente sentencia: “El hombre tiene ilusiones como el pájaro alas: eso es lo que lo sostiene”, una idea con la que seguramente el doctor Jorge Flores Valdés estaba de acuerdo.

En sus publicaciones, el investigador mexicano utilizó de manera reiterada la expresión “la gran ilusión” para referirse a la condición que todo científico debe mantener en aras de descubrir los secretos del Universo. Además, Flores la empleaba como una invitación a volcar toda nuestra energía e ilusiones en aquello que nos apasiona. Solo así nuestras obras podrán constituirse en una contribución significativa, perdurable en el tiempo, como todas las que él efectuó a lo largo de su vida.

La gran ilusión: Jorge Flores, un hombre de ciencia fue el título del homenaje con el que, a dos meses de su partida, el pasado 15 de enero el Colegio Nacional rindió a la memoria de este hombre excepcional e imprescindible en la historia de la ciencia en México.

Bajo la coordinación de Alejandro Frank y de José Luis Mateos, ambos de El Colegio Nacional, el evento virtual contó con la participación de personalidades del mundo de la ciencia, quienes fueron testigos de las múltiples áreas donde el doctor Flores realizó contribuciones extraordinarias.

Así, el doctor Fernando del Río, físico por la UNAM y profesor emérito de la UAM, narró algunas anécdotas sobre la experiencia extraordinaria que le significó escribir al alimón con Jorge Flores: “Una de mis más grandes experiencias fue la de escribir con Jorge un libro sobre conceptos de la física. Era maravilloso ver su capacidad de claridad conceptual”, aseguró con emoción.

En su intervención, Mateos ofreció un breve relato sobre el trabajo de quien fuera ganador del Premio Kalinga de Divulgación Científica, otorgado por la Unesco, como físico teórico, sus campos de investigación y sus publicaciones. Luego de realizar un rápido recorrido por la vida académica del homenajeado, se refirió a sus aportaciones como director del Instituto de Física de la UNAM, donde ayudó a descentralizar la ciencia en México con la creación de varias entidades de investigación que posteriormente se convirtieron en institutos, como el Centro de Ciencias Físicas (hoy Instituto de Ciencias Físicas) de Cuernavaca, Morelos, entre otros.

Mateos hizo hincapié en algunas de las muchas líneas de investigación con las que Flores Valdés hizo escuela en México.

“Jorge publicó en revistas de muy alto nivel y transitó de la física nuclear, la teoría de grupos y las simetrías, a la teoría estadística de reacciones nucleares. Ahí empezó a interesarse en la estadística haciendo matrices aleatorias, un trabajo que realizó al lado de Tomás Brody, Thomas Seligman y Salvador Malo, logrando formar escuela en esa área en México. Hasta la fecha se reconoce el impacto de esa escuela que llegó a su clímax en los años 80 con un artículo publicado en una importante revista, Reviews of Modern Physics. Ello siempre llenó de orgullo a Jorge”, recordó el también investigador del Instituto de Física, José Luis Mateos.

Siendo una de sus más grandes aportaciones, no podía dejar de mencionarse el trabajo de Jorge Flores como promotor del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).
Al respecto, el doctor José Sarukhán, rector de la UNAM de 1989 a 1997 e integrante de El Colegio Nacional, refirió lo siguiente: “Jorge y yo tuvimos nuestro primer encuentro como compañeros de generación (1958-1961), pero lo que nos reunió de manera indeleble fue la iniciativa que él y Salvador Malo me presentaron Habían concebido tener un sistema basado en el desempeño académico y recompensar a la gente con un mayor sueldo. A mí me resultaba claro que la situación de los salarios en las universidades públicas era inaceptable. Así que esta idea llamó enormemente mi atención (…). La fortuna de que Jorge se hiciera cargo del funcionamiento del SNI y de que Salvador Malo fuera director de Educación Superior, hizo que el sistema funcionara como relojería suiza, generando la confianza de todo el mundo”.

Más adelante, el doctor Salvador Malo, quien fuera compañero de banca de Jorge Flores en secundaria, preparatoria y universidad, convirtiéndose en amigos entrañables y cómplices de aportaciones a la ciencia mexicana, complementó puntualmente el relato del doctor Sarukhán. Echando mano de las memorias escritas por el propio doctor Flores, dijo que la historia del SNI comenzó en enero de 1984. Flores recibió entonces una llamada del secretario Reyes Heroles, preguntándole si estaba enterado −y de acuerdo− con la propuesta que en ese momento el doctor Malo le presentaba para la creación del SNI.

Ante la respuesta afirmativa de Flores Valdés, el secretario instruyó a ambos para que preparan el acuerdo que al día siguiente presentaría al presidente Miguel de la Madrid: “Ocho meses fue el tiempo que nos llevó establecer el decreto presidencial −lo cual es muy rápido− pero lo que es muy interesante es la coyuntura en que se dio y que en un día fuera aprobado el SNI por la máxima autoridad de México […] En todos estos años ha sido para mí un gusto y un privilegio el tener un amigo como Jorge Flores”, concluyó Salvador Malo, conmovido por la ausencia de su entrañable amigo.

Otro legado del doctor Flores fue la creación del Museo de las Ciencias Universum, asunto sobre el cual el doctor Javier Bracho Carpizo, exdirector del Instituto de Matemáticas de la UNAM (2010-2014) e integrante de El Colegio Nacional, narró a través de una analogía de gran sensibilidad y belleza.

Luego de recordar que así como el físico matemático británico Paul Dirac, modificó las ecuaciones de Maxwell para eliminar su asimetría y así postular la existencia −o quizá la ilusión− del monopolo magnético, Bracho aseguró que al frente de la ejecución del Museo de las Ciencias Universum, el doctor Flores había demostrado ser “una suerte de monopolo magnético humano con una capacidad extraordinaria de acreditar talentos disímbolos, encauzar su energía en una dirección común y alinearlos en un campo magnético coherente: en una gran ilusión. Cuando hubo que aterrizar esa ilusión a la realidad de llenar 25,000 metros cuadrados y un edificio vacío y de concreto, ya estábamos todos bajo su hechizo, alineados como vectorcitos en un campo magnético (…). Al pasar del tiempo se agudizan las preguntas de cómo fue capaz de lograr tanto; cómo pudo alinear a tanto ego inflacionario tras una misma ilusión”.

Las invaluables aportaciones del doctor Flores al desarrollo de la ciencia nacional con programas como Hacia dónde va la ciencia en México; su papel como divulgador de la ciencia con la creación de la Revista Naturaleza, el programa Domingos en la Ciencia, la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología(RedPop), la colección La ciencia desde México (hoy llamada La ciencia para todos,del Fondo de Cultura Económica), entre muchas otras, fueron recordadas por sus colegas a través de múltiples expresiones de cariño, admiración y agradecimiento: “Empezamos a hacer los Domingos en la Ciencia en medio de la feria de Chapultepec.

Por dos años, todos los domingos Jorge, Pepe [Sarukhán] y yo fuimos a compartir con niños y padres de familia. Lo más admirable era ver siempre ahí al papá de Jorge apoyándolo. Sus conferencias eran sensacionales, como aquella en la que, explicando por qué los gatos siempre caen parados, tomó un gato al que lanzaba hacia arriba para demostrarlo, lo cual hacía que la experiencia de divulgación para niños y padres fuera única”, recordó con emoción el doctor Pablo Rudomín, miembro del Colegio Nacional.

Por su parte, la Doctora Julia Tagüeña del Instituto de Energías Renovables de la UNAM, anunció que la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Tecnología, de la cual el Doctor Flores fue fundador y presidente, lanzó la primera edición de la convocatoria al Premio de divulgación científica “Dr. Jorge Flores Valdés”, cuyas bases se pueden encontrar en la página web de dicha sociedad.

Sin duda, el Dr. Flores fue el físico más destacado de su generación, pero también fue un compañero y amigo excepcional: “Jorge siempre hizo comunidad trabajando para todos y no sólo para él. Se dio cuenta de que necesitamos ser comunidad para apoyarnos. Fue un ejemplo para todos”, aseguró la Dra. Cecilia Noguez, actual directora del Instituto de Física.

Para cerrar el homenaje, el doctor Ernesto Flores, hijo de Jorge Flores, invitó a realizar un recorrido por la historia familiar de su padre: un hombre comprometido y enamorado de su familia, de la ciencia, de la vida;  retrató a un hombre cuya biografía deberían conocer todas las generaciones como un móvil de inspiración para jamás perder la gran ilusión, pues como escribió el dramaturgo alemán Bertolt Brecht, “El regalo más grande que le puedes dar a los demás es el ejemplo de tu propia vida”.

Gracias por su ejemplo, doctor Jorge Flores Valdés.

Descanse en paz.

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