Una joven vocación científica

A inicios de la década de los noventa, Édgar Vargas Frías era un niño de nueve años, curioso y con ganas de entender los fenómenos de la naturaleza. Sin embargo, tenía pocas opciones para satisfacer su interés. Y es que a pesar de ir a la escuela, en su casa faltaban libros y quien le despejara satisfactoriamente las dudas que lo asaltaban.
A pesar de esta situación, siguió la ruta de la ciencia, y ahora trabaja en el Laboratorio de Química de Plasmas y Estudios Planetarios, en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM. ¿Qué le ayudó a seguir este camino?
Buena parte de la respuesta está en “El mundo de Beakman”, un programa transmitido por Canal Once, y que era protagonizado por un singular investigador de bata verde y cabello alborotado, que todas las tardes explicaba diferentes hechos naturales.
El programa “El mundo de Beakman fue de mis primeros acercamientos con la ciencia” señaló Édgar en entrevista para El faro, hecha el día en que el actor Paul Zaloom, quien daba vida al extrovertido científico, así como a personajes como el profesor I. M. Boring y Art, el cocinero, estuvo en la explanada de Universum, como parte de las actividades para conmemorar el 75 aniversario del Instituto de Física de la UNAM y el 70 Encuentro de Ciencia, Artes y Humanidades.
En aquella oportunidad, Beakman realizó algunos de los experimentos que Edgar y muchos de los seguidores del programa vieron por televisión. De forma por demás divertida, explicó qué es el centro de gravedad, mientras que con una cubeta de agua caliente y jabón mostró cómo actúa la presión del aire; también, ayudado por un látigo, aclaró cómo se produce y viaja el sonido. Al grito de “No es magia… es ciencia”, Zaloom instó al público a participar con él.
Vargas Frías es químico de profesión y está cursando el doctorado en química. Su tesis de maestría, “Efecto de la presencia de percloratos en la determinación de material orgánico en suelos análogos a Marte”, fue premiada por el CINVESTAV en 2013.1 Su tutor, Rafael Navarro-González, es uno de los científicos más destacados en México, y líder del único grupo de América Latina que colabora con la NASA en la misión Curiosity, que se realiza en Marte.
Su trabajo en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM consiste en analizar las muestras que Navarro y su equipo colectan en sitios con suelos similares a los del Planeta Rojo, como el desierto de Atacama, en Chile, y el Valle de la Muerte, en California. Con sus análisis contribuye al entendimiento del origen, evolución, distribución y futuro de la vida en el Universo.
Édgar Vargas está convencido de que la divulgación de la ciencia es un instrumento que ayuda a sensibilizar a la gente. Destaca que su objetivo es convertirse en investigador, sin descuidar la difusión del conocimiento que genere. Él es un buen ejemplo del impacto benéfico que dejan programas como “El mundo de Beakman”, que se transmitió en Estados Unidos, México y algunos países de América Latina, y en el que la teoría de la relatividad, el principio de Bernoulli, la densidad, las erupciones volcánicas, la fuerza de gravedad, entre una larga lista de temas de la ciencia, se presentaban de manera divertida y amena para los televidentes.
Por Sandra Vázquez Quiroz sandrav@cic.unam.mx
