La gestión mundial del agua
Oro azul, líquido vital, recurso en riesgo. Varias son las denominaciones que se pueden aplicar al agua, pero todas coinciden en la relevancia que tiene para la vida. A partir de septiembre, la investigadora de la UNAM Blanca Jiménez Cisneros tendrá bajo su dirección a la División de Ciencias del Agua de la Unesco.

Por Yassir Zárate Mendez –
La posesión de fuentes de agua dulce se ha convertido en un asunto prioritario para la mayoría de los países, alcanzando el rango de cuestión de seguridad nacional. Especialistas como el investigador de la UNAM Gian Carlo Delgado, apuntan que las guerras del futuro podrían librarse para obtener o conservar fuentes de suministro de agua.
En diferentes partes del mundo ya se han registrado conflictos por la posesión o uso de recursos hídricos, lo que ha aumentado la tensión en las relaciones entre los países involucrados, como ha sucedido con Israel y sus vecinos árabes.
En este contexto, el pasado 11 de julio, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), designó a la doctora Blanca Jiménez Cisneros como directora de la División de Ciencias del Agua y secretaria del Programa Hidrológico Internacional.
Camino a París
La doctora Jiménez se encuentra adscrita al área de recursos hídricos de la Coordinación de Ingeniería Ambiental, en el Instituto de Ingeniería (II).
Especializada en el tratamiento y reúso de agua, contando con estudios de posgrado por la Universidad de Toulouse en el reaprovechamiento del líquido, la doctora Jiménez ha recibido numerosos reconocimientos a lo largo de su trayectoria, destacando el Premio Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de tecnología y diseño, en el año 2009, y el Water Global Award 2010, que de acuerdo con la página electrónica del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, se trata de un premio organizado por la revista Global Water Intelligence, que “reconoce a los investigadores y empresas que desarrollan y aplican conocimientos referentes a la industria del sector hídrico”.
En entrevista con El faro antes de su viaje a París, la doctora Jiménez indica que la Unesco lanzó una invitación a nivel mundial para designar al nuevo director de la División de Ciencias del Agua, un área de ese organismo multilateral que “forma parte de la sección de Ciencias Naturales, en la que el tema del agua adquiere una importancia particular al ser uno de los dos programas
intergubernamentales en el organismo internacional”, de acuerdo con información de la Academia Mexicana de Ciencias, institución de la que la doctora Blanca Jiménez es vicepresidenta.
“Hubo una convocatoria abierta, pero a mí me motivaron a que metiera mi currículum por el tipo de trabajo que venía haciendo; se me dijo que podía ser una buena candidata, aunque yo estoy muy contenta en la UNAM”, confía a El faro la experta, quien a mediados de julio recibió la noticia de su designación.
La investigadora del II remplazará al sudanés Abdin Salih, quien dejará el cargo el próximo 3 de septiembre.
El Programa Hidrológico Internacional
La doctora Blanca Jiménez especifica que la División de Ciencias del Agua de la Unesco “tiene la obligación de hacer tareas en educación, ciencia y cultura en torno al tema del agua”.
Añade que la División promueve proyectos y orienta el presupuesto otorgado por los programas que maneja Naciones Unidas relacionados con ciencia e investigación; también opera el Programa de Pronóstico Mundial, creado en 1975 y donde participan 165 países.
Igualmente se hace cargo del Programa Hidrológico Internacional, en el que los países discuten cuáles deben ser los temas y las prioridades de ciencia, tecnología e innovación en todo el mundo vinculados con la gestión del agua.
Además, dentro de las funciones de la División se encuentra la elaboración del Programa Mundial de Evaluación de Recursos Hídricos, un informe que se genera en forma periódica por las 26 agencias de Naciones Unidas relacionadas con el tema.
A través del Programa Hidrológico Internacional, la Unesco ha echado a andar lo que ha denominado fases, que son programas con múltiples metas. A la fecha se han cumplido seis y la séptima concluirá este mismo año. De hecho, la doctora Jiménez ha colaborado en la última etapa.
Durante la Fase 8, precisa la especialista, “se buscará afrontar la escasez de agua, los desastres de origen hídrico, los problemas de agua y las ciudades, además de proteger los acuíferos en cantidad y calidad y fomentar el empleo de la ecohidrología como instrumento de apoyo para lograr un mundo sustentable”.
La incorporación de los académicos
Integrante del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), al ser directora del capítulo de Agua para adaptación, Jiménez Cisneros expone que ha propuesto un esquema similar para la gestión del agua. En otras palabras, considera indispensable la incorporación de académicos e investigadores en la búsqueda de soluciones a los problemas que enfrentan prácticamente todos los países en materia de recursos hidráulicos.
“Lo que yo planteé fue comenzar a organizar a los investigadores a través de las academias de ciencias o de organizaciones científicas, en un mecanismo similar al que tiene el IPCC. Creo que este es uno de los argumentos más exitosos de cómo los investigadores logran definir cuáles son los problemas y se convierten en una agenda pública de los gobiernos y a nivel internacional; a mí me encanta, porque me permite ayudar”, abunda la futura integrante de la Unesco.
Jiménez destaca que sus investigaciones se han caracterizado por la colaboración con expertos de otras disciplinas: “Tengo trabajos con físicos, químicos y matemáticos, pero también con historiadores y economistas”. Esta particularidad le ha permitido ampliar sus horizontes de expectativas, ya que le ofrece varios ángulos de un mismo asunto.
Nuevos esquemas de cooperación
La doctora Jiménez tiene claro que se debe mantener una relación simétrica al momento de abordar la cuestión del agua. Por ello, apuesta por un acercamiento entre los países del hemisferio sur, para tratar de contrarrestar las actuales condiciones que hay a nivel mundial, donde ha predominado la visión de las naciones desarrolladas.
Un tema particularmente sensible es el de la relación entre el cambio climático y el agua. Al respecto, Jiménez destaca que las estrategias se han orientado hacia dos rubros: la mitigación y la adaptación.
La mitigación implica “ver cómo le hacemos para ya no producir tantos gases de efecto invernadero”, en donde
obligatoriamente deben intervenir “los países y los sectores que los emiten”. La adaptación implica determinar “qué tenemos que hacer en la práctica para que todos los impactos negativos del cambio climático no nos afecten y, en contraparte, aprovechar los positivos”, sentencia la investigadora.
Proyectos particulares
Sobre sus líneas de investigación, destaca el tema del reúso del agua. Enfatiza que “hasta en el agua contaminada hay cosas que son positivas y habría que volverlas a reutilizar. Se puede sacar de ella energía o nutrientes para la tierra”, afirma apoyándose en los años que lleva trabajando en el área.
Ahora, la doctora Blanca Jiménez Cisneros se apresta a pasar un año en París, a cargo de una instancia que tematiza un asunto fundamental para la sobrevivencia de nuestra especie y de nuestra civilización.