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La REPSA: archipiélago de pedregales

Yassir Zárate Méndez – 

El Pedregal de San Ángel ha sido una inspiración para artistas, poetas y arquitectos. Desde 1983, la Universidad Nacional instituyó un área inafectable que denominó Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA). Actualmente, cuenta con una superficie de 237.3 hectáreas, que forma parte del patrimonio de la UNAM.

Archipiélago de pedregales

Hace unos días, el Dr. Antonio Lot Helgueras, investigador del Instituto de Biología de la UNAM y ex secretario ejecutivo de la REPSA, impartió la conferencia “REPSA y archipiélago de pedregales”, en la que ofreció un panorama sobre la situación que guarda este socioecosistema y los retos que enfrenta ante la presión que ejerce el desarrollo urbano de la capital del país.

Al respecto, Lot Helgueras refirió que a principios del siglo XX, la parte urbanizada de la Ciudad de México apenas contaba con una superficie de 27 kilómetros cuadrados y 345,000 habitantes. En cambio, poco más de un siglo después, la situación es dramáticamente distinta. La mancha urbana ocupa 1,345 kilómetros cuadrados, donde viven 19 millones de personas. Ese crecimiento ha redundado en un impacto para todos los ecosistemas de la ciudad, incluida la REPSA.

Desde que en 1983 el entonces rector Octavio Rivero Serrano propuso el Proyecto para la Creación de una Reserva del Pedregal de San Ángel, se han emprendido varias acciones para preservar este oasis de la biodiversidad, un auténtico archipiélago de pedregales, a decir de Antonio Lot.

Y es que la singularidad del Pedregal descansa en su origen volcánico. Aunque llegó a ser considerado un malpaís, el área cuenta con especies propias de flora y fauna, además del propio paisaje, moldeado por la erupción del volcán Xitle hace 1,600 años.

Una presión constante

“Esta reserva ecológica es de carácter urbano, puesto que está dentro de la Ciudad de México, y también es un socioecosistema, porque está involucrado totalmente con relación a los habitantes y a la población que se encuentra todos los días en Ciudad Universitaria”, explica Lot Helgueras, al resaltar las peculiaridades de la REPSA.

Agrega que hay una presión para que se construyan más edificios pensados para albergar a una mayor población estudiantil. “Es probable que este asunto, que es un asunto serio, muy grave, puede presionar a las autoridades de la Universidad, para que empiecen a ocupar ciertas áreas de la reserva ecológica”, externa.

Por otra parte, refiere que cuando se construyó Ciudad Universitaria, se criticó mucho por qué la UNAM estaba tomando un territorio tan importante e interesante como era el Pedregal. “Pasan los años y nos damos cuenta de lo importante que fue que la UNAM preservara esta área. Si aquí no hubiera estado la UNAM, esto seguramente sería un centro comercial, unos cines, estacionamientos. En ese momento se valoró que era muy importante que Ciudad Universitaria, que la UNAM, que las autoridades de la UNAM y del gobierno de México pensaron que esta era un área valiosa”, asienta.

Desafortunadamente, muchas personas que no están informadas en el campus de la UNAM, ya sea visitantes o estudiantes o personas que trabajan aquí, niegan el paisaje. No lo ven piensan que no tiene importancia.

 

Una opción: la xerojardinería

Entre 2005 y 2018, el arquitecto de paisaje Pedro Camarena colaboró en la Secretaría Ejecutiva de la REPSA. Su interés por la flora y la botánica lo llevaron a participar en el proyecto denominado “Xerojardinería”.

“Entiendo que a la fecha, o por lo menos hasta el año pasado, se orientó a 38 instituciones o entidades académicas que cambiaron su jardinería por el rescate de estos relictos de pedregal con la vegetación original”, abunda.

Lot explica que no fue una tarea fácil, ya que tuvieron que hablar con muchas personas, dar muchas conferencias, pero finalmente, poco a poco fueron entendiendo que esto era importante, explicar esto de los corredores ecológicos.

“En este proyecto de Xerojardinería se explicó y funcionó como un buen argumento, que en lugar de estar con un consumo alto de agua para regar los campos deportivos, los jardines, el área central de la UNAM, se hizo un estudio para comparar una serie de elementos, estos pequeños relictos que todavía quedaban, con los jardines o estas áreas verdes de la UNAM y ahí se vio, se valoró, por ejemplo”, concluyó.

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