2017EditorialHistoria de la Ciencia

La UNAM a la luz de la ciencia

EDITORIAL 182

Suele preguntarse a los grandes científicos por los orígenes de su vocación. En el caso de Luis de la Peña fue algo connatural a su infancia. A pesar de numerosas dificultades y contratiempos familiares supo aprovechar las oportunidades que le ofrecían las circunstancias y se convirtió en un niño devorador de libros científicos. Con especial agrado recuerda que se convirtió en cazador de microbios tras leer el libro del mismo título.

La perseverancia en su afán científico lo llevó a dialogar con las grandes eminencias de las ciencias soviéticas durante sus estudios de doctorado en la Universidad Lomonosov de Moscú. Tesonero por definición, con su pequeño grupo de trabajo se ha dedicado de manera dominante al estudio y desarrollo de la perspectiva estocástica de la mecánica cuántica, por lo que en nuestro país es reconocido como “forjador de la mecánica cuántica” y muy escuchado y leído más allá de nuestras fronteras: de ahí que El faro en este número, dedique a este investigador la sección de Grandes maestros.

Asimismo explorando en aguas profundas El faro extiende sus redes para revelar el importante trabajo de investigación realizado en el Laboratorio de Invertebrados Bentónicos, de la Unidad Académica de Mazatlán, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad. Las profundidades de nuestro mar patrimonial esconden valiosos tesoros que poco a poco van revelándose en esos bajos fondos, donde casi no hay luz ni oxígeno y donde habitan muchas especies aún desconocidas. Identificarlas es el objetivo del Proyecto Talud, iniciado en 1989. Entre los hallazgos iniciales se cuentan tres nuevas especies de equinodermos, diez de crustáceos y, potencialmente, ocho de moluscos. El doctor Michel E. Hendrickx Reners ha estado haciendo ciencia de profundidad desde la plataforma de El Puma, el buque oceanográfico de la UNAM para la exploración de las aguas del océano Pacífico.

Por otra parte, suele acontecer que en algún momento del día empezamos a desesperarnos porque la carga de la batería del celular se está agotando. Cuando no hay disponible alguna toma de corriente para recargarla empiezan los problemas, los nervios, las exclamaciones. Tal vez nos acordemos de muchos nombres, pero nadie le echará la culpa al inventor. En efecto, fue Alessandro Volta, en el último cuarto del siglo XVIII, quien empezó a facilitarnos la vida con el diseño de la pila eléctrica. No le fue fácil lograr algo tan común e imprescindible en nuestra actualidad, ya que Volta invirtió casi diez años de solitario trabajo antes de lograr el éxito. Hasta el mismo Napoleón Bonaparte se rindió a su magia y lo colmó de elogios, al igual que el emperador de Austria y las principales academias científicas europeas.

Y para cerrar esta edición, El faro remata con “Nuestro día de suerte”, el cual aunque parte de una anécdota irreal sobre el astronauta Neil Armstrong, el primer humano en pisar suelo lunar, es la base para ilustrar lo que el hombre y la ciencia pueden lograr cuando se combinan las aspiraciones con un programa sólido y metas definidas, lo que nos enseña que hay que aprender a mirar el futuro con ojos científicos.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba