La UNAM apunta hacia la Luna con COLMENA


Yassir Zárate Méndez
La Universidad Nacional Autónoma (UNAM) está a un paso de dar un gran salto en su particular carrera hacia el espacio.
Esas opciones pasan por la puesta en marcha de diferentes programas y con el concurso de investigadores, estudiantes y expertos de numerosas disciplinas, coincidieron los doctores Gustavo Medina Tanco, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN), y Alejandro Farah Simón, del Instituto de Astronomía (IA), durante una rueda de prensa virtual efectuada en días pasados.
Enjambres colaborativos
Uno de esos proyectos es el denominado COLMENA, del que ya hemos dado cuenta aquí en El faro. Se tratará de la primera misión de la UNAM en nuestro satélite natural, y que además será el primer paso de esta institución con la mira puesta en otros objetivos, como los asteroides.
“Lo que vamos a hacer es mandar un conjunto de nueve robots, chiquitos, que es la primera de una serie de misiones que vamos a hacer a la Luna y, con suerte, a asteroides más adelante, para desarrollar todo un nicho de tecnología”, explica Medina Tanco.
Cada uno de los robots tiene ocho centímetros de diámetro, cuenta con cuatro centímetros de altura y un centímetro de espesor en la estructura. El conjunto de la electrónica de los robots está a dos centímetros de altura sobre la superficie lunar “y el mayor desafío también es la masa. Todo tiene que pesar menos de 40 gramos”, agrega el especialista del ICN.
Adicionalmente, se reportó que cada uno de estos pequeños robots “cuenta con computadoras, sensores de corriente, de voltaje, de proximidad, de temperatura, de direccionalidad y de potencial electromagnético, además de sistemas de telecomunicaciones y motores independientes para movilidad, entre otros componentes. Resistirán temperaturas que oscilarán entre menos 120 grados centígrados y 120 grados centígrados antes de alunizar”.
Un gran salto

Los robos de COLMENA serán transportados por la nave Peregrine, que pertenece a la empresa Astrobotic, de capital privado. En el viaje también se incluirán experimentos de otros países y de la misma NASA; se prevé que la misión se efectúe para el último trimestre de 2021, si se dan las condiciones necesarias, tomando en cuenta la situación sanitaria originada por la COVID-19.
“El alunizaje de la carga universitaria (con un total de 500 gramos, incluida una especie de catapulta) tendrá lugar en una región interesante de la Luna, entre tierras altas (la superficie más clara) y mares (la parte más oscura)”, explicó el doctor Medina Tanco.
En COLMENA, como nos refirió en su momento el integrante del Instituto de Ciencias Nucleares, se han incorporado estudiantes e investigadores universitarios, incluyendo a diseñadores, matemáticos, físicos, psicólogos, artistas, ingenieros, actuarios.
Se especificó que la misión durará un día lunar, esto es alrededor de 13 días terrestres. Cada robot trabajará como un centro de medición independiente y enviará los datos para su análisis.
Autonomía robótica
Medina Tanco puntualiza que los robots de COLMENA que transitarán por el espacio lunar lo harán solos, sin que nadie intervenga con ellos, sin ningún otro control externo, solamente obedeciendo a reglas preprogramadas.
Sin esos controles van a navegar, lo que es muy difícil a esta escala, sobre la superficie de un cuerpo como la Luna o, eventualmente, de un asteroide, expuso en la rueda de prensa.
Para ello, se va a generar un sistema de referencia entre ellos mismos, que por supuesto contará con una sección científica, misma que hará mediciones de lo que es ese ambiente tan cercano a la superficie lunar, que está compuesto en su mayor parte por un polvo denominado regolito, “que explota allá arriba y forma como una especie de atmósfera polvorienta, como un plasma, un gas ionizado, muy, muy complejo, y que nadie nunca ha estudiado hasta ahora”, acotó el investigador del Instituto de Ciencias Nucleares.
“El esfuerzo colaborativo no sólo es de la colmena de robots, sino de toda la gente que está trabajando desde el punto de vista de diseño, de integración, de generación de ideas, etcétera, para llevarla desde la idea conceptual hasta la realidad de una misión puesta en la Luna”, abundó el doctor Medina.
Se prevé que cuando finalice la misión, los robots “mueran”, aunque se buscará que puedan alargar su vida útil, con el propósito de “aprender algo más de ingeniería”, añadió el investigador del ICN.
COLMENA cuenta con el apoyo del Laboratorio de Instrumentación Espacial del Instituto de Ciencias Nucleares, además del respaldo de la Agencia Espacial Mexicana, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y del gobierno del estado de Hidalgo, así como de compañías de tecnología “socialmente comprometidas con el desarrollo científico, tecnológico y económico de México”.
Oferta académica y colaboración
Por su parte, el doctor Alejandro Farah Simón resaltó que la tradición universitaria en el ámbito especial ha sido muy importante en nuestro país.
“Podemos afirmar que Ruth Gall fue una de las pioneras al respecto, con sus estudios sobre rayos cósmicos”, rememoró el también académico del Instituto de Astronomía.
Durante todo ese proceso, en los años noventa se creó el Programa Universitario de Investigación y Desarrollo Espacial. Hoy en día la Universidad Nacional ofrece a los jóvenes que buscan nuevos horizontes la posibilidad de cursar la carrera de ingeniería aeroespacial, en la Facultad de Ingeniería.
“Yo los invito a que vean los temarios; exhorto a todos los estudiantes a que investiguen si es una de las carreras que los motivan a estudiar, todo esto en colaboración universitaria”, señaló Farah Simón.
También en la sede de la Unidad de Alta Tecnología en Juriquilla, Querétaro, se tienen laboratorios para pruebas y certificación espacial. El investigador del IA resaltó que la Universidad se encuentra involucrada en la creación de la nueva Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio, que une esfuerzos de los países de la región, para incorporarse a la carrera espacial, que, como se ha expresado en diferentes oportunidades en El faro, ha dejado numerosos beneficios en nuestra vida cotidiana.
“Es algo importante que está impulsando la Agencia Espacial Mexicana. La UNAM está colaborando en la creación desde la perspectiva de cómo va a participar nuestro país”.
Con COLMENA, coincidieron ambos investigadores, la UNAM se colocará en la lista de instituciones incorporadas de lleno en la exploración aeroespacial, tomando en cuenta que se trata de un campo con fuertes estímulos científicos, pero también económicos.
Tal es el caso de la minería lunar, para la que ya se están planeando misiones de diferentes países, con el propósito de aprovechar los productos que puedan explotarse en nuestro satélite, ante la previsible escasez que llegará a haber en la Tierra.
Un ejemplo, citó el doctor Gustavo Medina Tanco, es el del platino, del que hay buenas perspectivas de aprovechamiento. Pero para alcanzar esas cimas hay que dar ese primer gran salto para la UNAM.