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La UNAM y el mar de Mazatlán

El Instituto de Ciencias del Mar y Limnología tiene la misión de realizar investigación, docencia y difusión encaminadas a contribuir al conocimiento, preservación y manejo de los ecosistemas y recursos acuáticos.

Ahí donde se juntan el Mar de Cortés y el océano Pacífico se levanta la Unidad Académica Mazatlán, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología. El sitio es un enclave ideal para los trabajos de investigación científica marina.

Las cifras son claras. México cuenta con 11,500 kilómetros de costa; aporta el 1.5% de la producción pesquera mundial; tiene una flota de casi 3,500 embarcaciones mayores de pesca…, “sin embargo, no figura entre las 10 potencias pesqueras del mundo. Incluso somos superados por países con menor extensión de mar territorial, como Perú, Chile, Filipinas y Tailandia”, indica Felipe Amezcua, doctor en biología pesquera por la Universidad de Liverpool e investigador de esta unidad académica mazatleca.

Lugar estratégico

Hace poco más de cuatro décadas se inauguró la Unidad Académica Mazatlán; en aquel momento inicial ocupó unas modestas instalaciones que compartía con la Escuela de Ciencias del Mar de la Universidad Autónoma de Sinaloa, y con el Centro Regional de Investigaciones Pesqueras. Algunos años después, alumnos y maestros-investigadores se trasladaron a un pequeño edificio durante la construcción de la primera fase de las instalaciones actuales, inauguradas en 1976.

Se eligió Mazatlán porque era un lugar donde se podían obtener recursos y atender necesidades, además del hecho de que allí se encontraba la principal flota camaronera del país. “La UNAM comenzó a trabajar con el gobierno de Sinaloa para el plan piloto Yavaros y a estudiar las lagunas costeras por primera vez para conocer las zonas de anidación de camarón”, precisa el doctor Amezcua.

Actualmente, el Golfo de California es el mega-ecosistema regional de mayor interés para las tareas que realiza la Unidad Académica Mazatlán. Además, constituye una de las regiones más atractivas del mundo debido a su gran diversidad biológica, a sus características oceanográficas, al tectonismo peculiar de la región y a que posee el campo hidrotermal más grande del planeta.

Esta ecorregión está impactada por importantes actividades económicas, como las pesquerías, el turismo, la agricultura, la minería y, recientemente, la acuacultura. Tales acciones, más la presencia de cinco millones de habitantes, constituyen una fuerte presión para su compleja biodiversidad.

La boca del Golfo de California, donde se ubica la Unidad Académica Mazatlán, es un lugar estratégico para el estudio de los procesos biológicos, químicos y oceanográficos del Pacífico mexicano y del propio golfo.

Apoyos a la investigación oceanográfica

En la Unidad Académica Mazatlán se desarrollan investigaciones científicas relacionadas con los ambientes costeros y oceánicos del Pacífico mexicano, en particular de la porción sureste del Golfo de California.

Desde su creación, algunos temas de investigación se fueron fortaleciendo a medida que se iban incorporando al equipo otros académicos. Las líneas de creación reciente fueron posibles gracias a la obtención de recursos de entidades como Sagarpa, Conacyt, Conabio, Comu-nidad Europea, Conapes-ca, Inapesca, gobierno es- tatal, PAPIIT y DGAPA-UNAM.

La Unidad está constituida por tres edificios, dos con una edad superior a los 30 años, mientras que el tercero será inaugurado en la segunda mitad del presente año. El nuevo edificio albergará al área administrativa, la biblioteca especializada en ciencias del mar y limnología, la mapoteca (convenio UNAM-INEGI), el centro de cómputo, el auditorio de la unidad académica y la unidad docente, que incluye aulas y cubículos.

Cada investigador cuenta con el instrumental indispensable para desarrollar su labor. “En mi caso –señala Amezcua–, necesito equipo para el procesamiento y lectura de otolitos, para la elaboración de material histológico o el análisis de isótopos estables. Como no cuento con él, he hecho convenios con otras instituciones que los tienen, como el Instituto Nacional de Pesca, a través del Centro Regional de Investigación Pesquera de Mazatlán, el Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas, del Instituto Politécnico Nacional, y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo de Mazatlán para el procesamiento de otolitos y material histológico. Las muestras de los isótopos estables se mandan a la Universidad de California. Todos estos equipos son muy caros, y su adquisición implica gastos de mantenimiento, además de la contratación de un técnico para su operación, por lo que trabajar de esta manera es más económico y sencillo”.

Sede del posgrado

La planta académica está compuesta por 17 investigadores, 13 técnicos académicos y algunos posdoctorados. Esta Unidad es sede del posgrado en ciencias del mar y limnología de la UNAM. Desde su creación, ha atendido a estudiantes de maestría y doctorado propios y de licenciatura de la UNAM y de otras dependencias académicas de Sinaloa, Baja California Sur, Jalisco, Puebla, Colima, Sonora y Nayarit.

Un buen número de ex alumnos son profesores o investigadores de instituciones regionales, como las universidades de Sinaloa, Sonora, Guadalajara y de otros organismos, como del Centro Regional de Investigación Pesquera, del Instituto Tecnológico de Los Mochis y del Instituto Tecnológico del Mar. Hasta 2005, en esta Unidad Académica Mazatlán se habían dirigido 205 tesis (130 de licenciatura, 58 de maestría y 17 de doctorado).

“Uno de nuestros objetivos es fomentar la relación y la vinculación entre la Universidad Nacional y el sector productivo fuera del campus de Ciudad Universitaria. Hay un gran interés de parte de los empresarios de la acuacultura y las pesquerías respecto al papel que podría tener un desarrollo de estas características”, concluye el doctor Felipe Amezcua.

Desde la perspectiva de este joven científico, uno de los retos que debe enfrentar nuestro país es entender cómo funcionan los ecosistemas marinos, “pero la escasez de científicos pesqueros agrava la situación”.

Las áreas de investigación en la Unidad Académica Mazatlán son: biodiversidad y conservación, ciencias ambientales, procesos oceanográficos, acuacultura y biotecnología marina, en donde se desarrollan los siguientes temas:

  1. Sistemática y ecología molecular de organismos acuáticos y aplicación de técnicas genéticas para el análisis de la estructura poblacional de especies acuáticas de importancia comercial: peces, moluscos, crustáceos.
  2. Inventario de características genéticas de las poblaciones de tortugas marinas a nivel regional.
  3. Distribución, abundancia, variación es-pacio-temporal y estructura de las poblaciones de camarones.
  4. Biodiversidad y distribución de las esponjas del Golfo de California.
  5. Sustancias bioactivas en invertebrados.
  6. Biotoxinas marinas.
  7. Mareas rojas: predicción, identificación, distribución, dinámica, toxicidad.
  8. Conservación, manejo y restauración de ecosistemas costeros.
  9. Ecología de manglares, productividad acuática y bentónica de ecosistemas lagunares-estuarinos.
  10. Ecología de la meiofauna bentónica de sistemas marinos y salobres, ecología, taxonomía y biogeografía de copépodos.
  11. Estudio de las comunidades de invertebrados marinos y de aguas salobres del

Pacífico mexicano.

  1. Ecología del bentos, especialmente de anélidos poliquetos, e indicadores de contaminación.
  2. Geoquímica ambiental, geoquímica costera, biogeoquímica y contaminación acuática.
  3. Ecología de aves playeras.
  4. Geoquímica y sedimentología.
  5. Cultivo de organismos acuáticos.
  6. Isotopía.
  7. Ictiología y pesquerías.

 

Por José Antonio Alonso Garcia

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