Los cristales y la astronomía

La astronomía y los cristales mantienen desde hace siglos una estrecha relación. La más evidente data de hace cuatro centurias, cuando Galileo perfeccionó el telescopio de Hans Lippershey.
Es muy probable que antes del telescopio diseñado por el holandés de origen alemán Hans Lippershey, un fabricante de lentes que también ejerció como astrónomo e inventor, muy a la usanza de la época, se fabricaran telescopios y catalejos, aunque él fue el primero en solicitar una patente por su producto, que se basaba en el acomodo regular de lentes. Sin embargo, no obtuvo el registro, precisamente porque muchas personas ya conocían el instrumento.
En 1608, Galileo tuvo noticias de este aparato, y de inmediato acometió la empresa de fabricar el suyo, con el que apenas un año más tarde, en 1609, apuntó hacia el cielo para asomarse a las praderas del Universo.
Y lo que Galileo vio a través de su rudimentario telescopio óptico sirvió de preámbulo para una auténtica revolución, consignada en el Sidereus nuncius, El mensajero sideral, uno de los libros científicos más populares. El éxito de Galileo corroboró lo que había planteado años antes Copérnico, y se materializó gracias al poder de las lentes de aumento que formaban parte del telescopio, que poco a poco se fue perfeccionando.
Vínculos de la astronomía con otras ciencias
Ese primer atisbo a las inmensidades del cosmos, con el auxilio de un dispositivo, y no ya a simple vista, está en el origen de la llamada Noche de las Estrellas, una actividad que se ha venido desarrollando en nuestro país a partir de la conmemoración del Año Internacional de la Astronomía, instituido para recordar las aportaciones de Galileo.
Como nos explica en entrevista para El faro, el doctor William Lee Alardín, director del Instituto de Astronomía de la UNAM, cada Noche de las Estrellas ha tenido una temática distinta, siendo la de 2014 la sexta edición.
Antes, y emparejadas con otros años internacionales, las Noches de las Estrellas se habían dedicado a asuntos como la química, el agua y hasta los mayas, tema este último que aprovechó el envión que causó la llamada cuenta larga del calendario maya.
“El punto común de todas esas disciplinas que se han tomado como temáticas para cada año, es que tienen una liga con la astronomía, de alguna u otra manera. Y justamente ese asunto es el que nos interesa resaltar: que la astronomía tiene ligas con muchas áreas por razones distintas”, abunda el doctor Lee.
La astronomía y la cristalografía
“La cristalografía es la técnica principal mediante la cual podemos analizar la estructura atómica de casi todo, a la vez que es muy útil para averiguar por qué las cosas se comportan como lo hacen”, precisa el sitio oficial del Año Internacional de la Cristalografía (AIC).
A esta explicación, el doctor Lee añade que “el estudio de los cristales, como son tan estructurados, son estables, y en algunos casos son muy resistentes a impactos o cambios, por lo que se pueden usar para examinar la estructura atómica y molecular de la materia bajo ciertas condiciones, lo que también permite desarrollar numerosas aplicaciones tecnológicas”.
En el caso de la liga entre la cristalografía y la astronomía, hay técnicas empleadas para analizar cristales que se relacionan con el estudio del Universo y de objetos astronómicos “que en realidad son cristales, como, por ejemplo, la estructura interna de los remanentes estelares, sobre todo de las enanas blancas, que tienen rasgos importantes de cristales”, clarifica el doctor Lee, quien agrega que las enanas blancas son objetos compactos, densos y fríos, que representan la última etapa de algunos tipos de estrellas, como nuestro Sol.
Además, establece que se pueden estudiar estructuras cristalinas en entornos astronómicos, como las estrellas de neutrones. “Si quieres entender la corteza de una estrella de neutrones, necesitas entender el cristal”, acota el también investigador.
Para cerrar, Lee Alardín refiere que “los cristales son muy relevantes para la parte de instrumentación. En el laboratorio se utilizan algunos cristales como piezas de instrumentos, justamente porque son tan estables. A veces se utilizan para diseñarlos, pero también para fabricarlos y para pulir ciertos materiales”.
Vale resaltar que el AIC conmemora no solo el centenario de la difracción de rayos X, que permitió el estudio detallado del material cristalino, sino también el 400 aniversario de la observación de Kepler, en 1611, de la forma simétrica de los cristales de hielo, que inició la investigación más amplia de la simetría en la materia.
Por Yassir Zárate Méndez



