México en la Olimpiada Internacional de Matemáticas

Por Alejandro Illanes Mejía. (IM) –
Mientras observaba las premiaciones en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, me preguntaba sobre las emociones que tendrán los deportistas que suben al podio. ¿Sentirán lo que los mortales comunes nos imaginamos o para ellos ese momento no es tan intenso como creemos?
Tal vez muchos de ellos son como los millonarios cuando se ganan algunos millones más; seguramente a estos ricos no les significa tanto incrementar su fortuna, mientras que para el resto ganar la lotería sería un acontecimiento que dejaría una huella muy profunda.
Una muestra de lo poco que se comprenden los logros de los elegidos se nota en lo que dicen algunos comentaristas deportivos que, desde la pequeñez de su micrófono o de su columna periodística, se atreven a calificar de fracasados a los atletas que no obtienen medallas y que “solo” alcanzan un sexto o séptimo lugar.
Triunfos mexicanos
Todo esto viene a cuento porque en el mes de julio pasado, recibimos la grata noticia de que el estudiante mexicano Diego Alonso Roque Montoya ganó una medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO, por sus siglas en inglés), celebrada en Argentina.
A pesar de que por años fui parte del equipo que organiza, acompaña y entrena a los jóvenes que representan a México en las competencias internacionales de matemáticas, no tengo idea de lo que sienten al ganar una medalla de oro en la IMO; de hecho, solo dos jóvenes mexicanos han alcanzado ese honor: Pablo Soberón Bravo en 2006 y, ahora, Diego Alonso en este 2012.
La IMO tiene características muy diferentes de los Juegos Olímpicos. Para empezar, se organiza cada año, desde 1959 (excepto en 1980); en las últimas ediciones han participado alrededor de 100 países. Cada representativo puede llevar seis jóvenes menores de 20 años que no hayan cursado estudios universitarios. Solo hay una categoría y todos los jóvenes se enfrentan, individualmente, a los mismos 6 problemas. Su calificación final depende de lo que pueden avanzar en la solución de estos, premiándose a los primeros 50 alumnos con una medalla de oro.
Para ganar una presea en la IMO, un joven necesita ser extraordinariamente talentoso y haber resuelto muchos problemas de matemáticas. Se intenta que las pruebas no requieran matemáticas universitarias; se trata de problemas que para su solución, más que conocimientos matemáticos avanzados, requieren un cerebro capaz de pensar con claridad y profundidad sobresalientes. De hecho, la mayoría de los matemáticos profesionales (de todo el mundo) estarían en serios aprietos si la permanencia en su trabajo dependiera de que fueran capaces de resolver estos problemas en las condiciones que enfrentan los jóvenes participantes.
México ha participado en forma organizada en esta Olimpiada Mundial de Matemáticas desde 1988, ocupando los siguientes lugares: 37, 31, 37, 35, 50, 61, 65, 58, 53, 32, 44, 52, 32, 46, 46, 41, 37, 31, 24, 37, 37, 50, 33, 22, 31. Así que nuestro lugar promedio es el 40.8. Una coincidencia curiosa es que México también ocupa el lugar 40 en el medallero general de los juegos olímpicos. Como se ve, nuestro lugar promedio en la competencia en los últimos 10 años es el 34.
¿Es esta una buena posición? La respuesta a esta pregunta depende de los parámetros con los que se evalúe.
Potencial en matemáticas
Somos el décimo primer país más poblado del planeta, por lo que si pensáramos que el talento matemático en el mundo se distribuye equitativamente, deberíamos andar por el lugar 11 en la IMO. Pero aunque el talento se distribuya parejo, hay que detectarlo y cultivarlo, y para eso se necesita interés, organización y recursos. Esto nos lleva al segundo parámetro.
De acuerdo con el Producto Interno Bruto, México ocupa el lugar número 14 entre todos los países. Siendo la economía numero 14, deberíamos tener los recursos para andar por la posición numero 14 en la IMO. Pero, como mencioné antes, necesitaríamos tener la organización y el interés para aprovechar a nuestros talentos, no solo en matemáticas, sino en las ciencias y la cultura en general.
Un parámetro más preciso es el de nuestro nivel general en matemáticas. En este sentido el mejor dato que tenemos es el del examen PISA 2009, que aplica regularmente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos a los jóvenes de 15 años, y que es la evaluación más reconocida a nivel mundial. De acuerdo con esta prueba, México ocupó el lugar 50. Si tomamos este último dato podemos concluir que la actuación de México en la IMO es bastante mejor que el nivel de matemáticas de nuestra población en general.