Museo de la Luz

De la Ciudad de México a Yucatán
Antes de que cumpla su primer cuarto de siglo museando la ciencia, este recinto estrenará nueva sede lejos de su lugar de nacimiento.
Se va a la blanca Mérida, a “enriquecer la oferta de la UNAM no solo en Yucatán sino en toda la región sureste de la República Mexicana”, comenta el físico José Ramón Hernández Balanzar, su director.
Inaugurado en 1996, el Museo de la Luz inició actividades en el ex templo de San Pedro y San Pablo, en el centro de la Ciudad de México, donde permaneció hasta 2010. En ese año, centenario de la Revolución Mexicana y bicentenario de la Independencia de México, y por haber sido el ex templo sede del primer Congreso Constituyente y recinto legislativo en 1824, el de la Luz cedió su espacio al nuevo Museo de las Constituciones, perteneciente también a la Universidad Nacional Autónoma de México.
El Museo de la Luz se trasladó al Colegio de San Ildefonso, que había sido la sede fundacional en 1868 de la Escuela Nacional Preparatoria dirigida por Gabino Barreda, introductor del método científico en la enseñanza elemental en México.
Y ahora el museo ocupará su tercera sede, unas nuevas instalaciones en el centro de la capital yucateca, en lo que fue la estación del ferrocarril del sureste, terreno donado a la Universidad Nacional por el gobierno del estado. “El Museo de la Luz se va a Mérida para enriquecer la oferta de la UNAM en Yucatán”.
Actualmente, la Universidad Nacional tiene en la capital peninsular cuatro dependencias: la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida, donde se imparten las licenciaturas Geografía Aplicada, Desarrollo y Gestión Interculturales, Manejo Sustentable de Zonas Costeras, Ciencias de la Tierra y Ciencias Ambientales; la Unidad Académica Sisal, con planteles del Instituto de Ingeniería y de las facultades de Ciencias y de Química; la Unidad de Estudios Avanzados del Cráter de Chicxulub; y el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (CEPHCIS).

Este gran proyecto académico de la Universidad para todo el Sureste de la República reúne las tres tareas sustantivas de la UNAM: docencia (ENES y CEPHCIS), investigación (Sisal y Chicxulub) y la divulgación del conocimiento (Museo de la Luz).
El cambio se debe a la necesidad de una renovación integral. De los contenidos, de la museografía, de la forma en que emite su mensaje científico y artístico al público, del modo en que ofrece sus servicios. Además, se da la oportunidad de que se va a diseñar y construir un nuevo museo de ciencia. Una institución muy ligada a la sociedad y sus saberes. Que sea más inmersivo, más sensorial y más vivencial.
“Que vaya más allá de las exposiciones. Que fomente la creatividad, que genere conocimiento e ideas, que promueva e incentive la investigación. Que haga que el conocimiento sea divertido, un espacio de recreación, de placer, de pasión, que ilumine con conocimiento, ciencia, arte y tecnología. Por eso somos el Museo de la Luz”, comenta el director.
El nuevo Museo de la Luz ha iniciado su construcción y muy pronto su traslado de tierra azteca a tierra maya, de modo que en 2020 la ciudad de Mérida, y todo el sureste de la República, recibirán los beneficios que ofrece la divulgación de la ciencia universitaria a través de exposiciones, talleres y otras actividades culturales.
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En Mérida, el Museo de la Luz tendrá un recinto sostenible y vanguardista, para aprovechar al máximo la iluminación natural. Se instalarán helióstatos y paneles solares para reducir el consumo de energía eléctrica, así como sistemas de captación de agua pluvial para el aprovechamiento de este vital recurso.
El museo será un espacio comprometido con el cuidado del ambiente, por lo que el proyecto arquitectónico contempla la integración del edificio con el entorno natural, destinando 40% de sus espacios para las áreas verdes, entre espacios arbolados y azoteas ajardinadas, en beneficio de la comunidad y sus visitantes.



