Hallazgos

Nuevo reporte del IPCC

El más reciente reporte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático advierte que la influencia humana en el sistema climático es clara, evidenciándose en la mayoría  de las regiones del planeta.

En un comunicado emitido el pasado 27 de septiembre, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que es respaldado por la Organización de las Naciones Unidas, reconoce que “es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del calentamiento observado desde mediados del siglo XX. Esta evidencia ha ido en aumento gracias a un mayor número de observaciones de más calidad, a una mejor comprensión de la respuesta del sistema climático y a mejores modelos climáticos”.

En esta tesitura, el IPCC apunta que desde mediados del siglo XX, cuando se sistematizaron las mediciones de bióxido de carbono, “son muchos los cambios observados en todo el sistema climático que no tienen precedentes en los últimos decenios a milenios”.

Acumulación de evidencias

De acuerdo con el grupo de expertos, “cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra que cualquier decenio anterior desde 1850, según se recoge en el Resumen para responsables de políticas del informe de evaluación Climate Change 2013: the Physical Science Basis (Cambio climático 2013: Fundamentos físicos de la   ciencia) del Grupo de trabajo I del IPCC”.

Se añade que las observaciones de los cambios en el sistema climático están basadas en varias líneas de evidencia independiente. La evaluación de la ciencia que se ha realizado “concluye que la atmósfera y el volumen de nieve y hielo ha disminuido, el océano se ha calentado, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado”, de acuerdo con lo declarado por Qin Dahe, copresidente del Grupo de trabajo I del IPCC.

Por su parte, Thomas Stocker, quien es copresidente del mismo Grupo de trabajo I del IPCC, afirma que «las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenible las emisiones de gases de efecto invernadero»

Stocker añade que “las proyecciones apuntan a que para finales del siglo XXI es probable que la temperatura global en superficie sea superior en 1.5ºC a la del período entre 1850 y 1900 en todos los escenarios considerados, excepto en el que comprende los niveles más bajos de gases de efecto invernadero y aerosoles; y es probable que sea superior en 2ºC en los dos escenarios que comprenden los niveles más elevados». Asimismo dice que “es muy probable que las olas de calor ocurran con mayor frecuencia y duren más. Conforme se vaya calentando la Tierra, prevemos que las actuales regiones húmedas recibirán mayores precipitaciones, y las regiones secas, menos, si bien con excepciones”.

Participación de la UNAM

El quinto reporte del IPCC cuenta con la participación de investigadores de la UNAM, como ha sido habitual desde que inició la serie. En esta oportunidad, El faro conversó con la maestra en ciencias Xóchitl Cruz Núñez, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM (CCA), para abundar sobre este informe, que se integra por tres componentes, el primero de los cuales se relaciona con las bases físicas del cambio climático, y que precisamente fue dado a conocer en septiembre pasado. A estas novedades seguirán evaluaciones sobre los impactos, la vulnerabilidad y la adaptación, para cerrar con un tercero, que tiene que ver con la mitigación.

Cruz Núñez está incorporada en este último grupo, participando en el tema del transporte, asunto sobre el que recomienda valerse de medios “más económicos y menos emisores de contaminantes. Hay que caminar más cuadras, tomar la bicicleta, alternar los medios de transporte”.

Y añade que el papel del gobierno es el de dotar de infraestructura correcta para facilitar el traslado de personas y mercancías. En síntesis, hay que apostar por “modos limpios de transporte”.

En la industria, se podría usar el gas natural en vez de combustóleo; en nuestra vida cotidiana, argumenta la especialista en el inventario de gases de efecto invernadero, podríamos optar por realizar nuestras actividades apoyadas en la energía eólica o la solar, que poco a poco se incorporan al mercado y que ayudan a reducir las emisiones de esos gases.

La investigadora del CCA añade que su contribución es la de aportar “información científica que ha sido revisada por expertos, que hay que leerla y armar un conocimiento sintético a partir de todos esos artículos y reportes. Con eso se generan las reglas a través de las cuales se va a incorporar el conocimiento científico en el reporte, aunque hay artículos que no se agregan porque no han sido evaluados por los pares”.

El impacto de otros gases

La maestra Cruz apunta que además del bióxido de carbono, hay otros gases que contribuyen al efecto invernadero y al consecuente calentamiento global. Algunos de esos compuestos se producen naturalmente, pero otros son resultado de la acción humana.

El metano se ubica en el primer grupo, aunque su presencia se ha incrementado a partir de algunas actividades como la ganadería y el tratamiento de aguas residuales, como apunta la investigadora del CCA: “En el caso del metano, este se genera principalmente por las emisiones del ganado vacuno, pero también por la fermentación de la materia orgánica. Podemos ver emisiones de metano en las plantas de tratamiento de aguas, en los tiraderos, en los rellenos sanitarios”.

De acuerdo con Cruz, la ganadería tiene otro importante efecto colateral, que es la destrucción de la cobertura forestal, que acarrea una indefectible pérdida en la captura de bióxido de carbono. “Es un círculo vicioso, ya que quitamos el sumidero y, al mismo tiempo, creamos las condiciones para que se genere más metano”, añade la investigadora.

Otro compuesto que incide en el calentamiento es el óxido nitroso, que se genera con procesos naturales, en océanos y suelos, pero igualmente es un derivado de la actividad ganadera y de la industria.

Cruz añade un factor más: el carbono negro, que “es un compuesto que está contenido en las partículas que se emiten de la mala combustión de algunos combustibles, como la materia orgánica o la leña. Tiene la particularidad de que captura la radiación del Sol y de la Tierra que se refleja, acentuando el efecto invernadero, porque emite una longitud de onda de infrarrojo que genera calor. Al hacer esto disminuye la capacidad de la lluvia, ya no se genera la misma precipitación. Al depositarse en el hielo, lo calienta. El carbono negro ha contribuido mucho al derretimiento de los glaciares, tanto en los polos como en las montañas”, precisa la maestra.

Pero el carbono negro tiene serios efectos en la salud. Se le encuentra en la base de males como el cáncer de pulmón, entre otras afecciones respiratorias.

Tiempo de cambio

Para la maestra Xóchitl Cruz Núñez “ya es virtualmente cierto que el calentamiento global es provocado por la actividad humana. La evidencia es abrumadora”. Por ello, llama a la población a cambiar sus hábitos, además de que los gobiernos tienen que responsabilizarse, sobre todo los del mundo desarrollado, que siguen manejando un nivel de vida consumista, que no respeta la naturaleza.

“Se está demostrando que las emisiones per cápita son superiores por parte de los habitantes del mundo desarrollado, incluidos los países escandinavos. Se tienen que cambiar los estilos de vida, a uno que respete más la naturaleza”, acota Cruz, quien considera que hay un estilo de vida igual de satisfactorio que no agudiza el cambio climático. Es un buen tiempo para hacer ajustes.

por Yassir Zárate Méndez

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