
Hace Hace 500 años, un joven médico flamenco revolucionó la enseñanza de la anatomía. Apoyado en los principios de la ciencia, como la observación y la experimentación, dinamitó el sistema educativo de su época, basado en la memorización y la repetición de textos, principalmente de Galeno y Aristóteles. Aunque fueron necesarios muchos años más para la consolidación de este nuevo método, acabó por demostrar sus virtudes, a pesar de las feroces críticas que recibió. A cinco siglos de la aparición de la obra de Andreas Vesalius, se vive un nuevo embate contra la ciencia. Como advirtió El faro en nuestra entrega de diciembreenero, a propósito de la asunción del nuevo presidente de Estados Unidos, hay un riesgo latente de enfrentar críticas que traten de desacreditar hechos como el cambio climático o frenen investigaciones en diversos campos, como la genómica.
A pesar de ese panorama ominoso, la actividad científica no se detiene en la Universidad Nacional. Un buen ejemplo lo representa el más reciente reporte del grupo multidisciplinario que se ha valido de la tomografía de resistividad eléctrica para mapear el interior de la pirámide de Kukulkán, en Chichen Itzá, y que ahora ha extendido su campo de acción. El equipo integrado por René Chávez Segura, Gerardo Cifuentes Nava y Esteban Hernández Quintero, del Instituto de Geofísica, y Andrés Tejero Andrade, de la Facultad de Ingeniería, además de Denisse Argote, del INAH, ha refinado los métodos implementados en aquella zona arqueológica para su tarea indagatoria. Es así que ahora se encuentra con la posibilidad de analizar la estructura de la pirámide de la Luna, ubicada en Teotihuacán. A mediados de este año, los investigadores universitarios atisbarán el interior de esa estructura, con el propósito de despejar varias incógnitas que se mantienen celosamente guardadas. En esta nueva entrega de la revista nos asomamos a la riqueza que representan los humedales, un conjunto de ecosistemas que enfrenta una fuerte presión por la actividad humana.
Los humedales, como nos explica Roberto Lindig Cisneros, del Laboratorio de Restauración Ambiental, del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad de la UNAM, ofrecen numerosos servicios ambientales, que hasta ahora no hemos sabido aquilatar. Para mal, se encuentran bajo asedio, algunos al borde de la desaparición, lo que de concretarse, representaría una catástrofe social y ambiental. En los últimos 117 años ha desaparecido entre 67% y 71% de los humedales del planeta, lo que representa una pérdida de fauna y flora, amén de los servicios proporcionados.
En México se vive una situación similar, apunta Lindig Cisneros, ya que se ha perdido hasta 62% de estos ecosistemas. Ahora que damos los primeros pasos en este 2017, ofrecemos a nuestros lectores más historias que ayudan a fijar las nuevas fronteras de la ciencia. Tal es el caso de la investigación desplegada por Raúl Aguirre Gómez, del Instituto de Geografía, quien se ha dado a la tarea de recabar información sobre los mares, apoyado en herramientas tecnológicas. Ahora, su equipo de trabajo posee datos que facilitan la comprensión de esas masas de agua que distinguen a nuestro planeta. Este panorama nos permite apreciar que la UNAM cumple con su obligación de generar conocimiento científico útil, que ayude a resolver los grandes problemas nacionales. En esa tarea es acompañado por El faro, que se acerca a un nuevo aniversario. El boletín mantiene la convicción de ser un medio para difundir el conocimiento generado en la Universidad Nacional.
ELFARO