Reportan intensa actividad microsísmica en Michoacán

Por Yassir Zárate Méndez –
Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México dieron a conocer el registro de un reciente enjambre de microsismos, ocurrido en las inmediaciones de Uruapan, Michoacán, y en el corredor volcánico Michoacán-Guanajuato.
En rueda de prensa virtual, el doctor Carlos Valdés González, investigador del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM, abundó sobre una intensa actividad microsísmica registrada en esa zona del país.
De hecho, detalló que entre el 1 de mayo y el 8 de junio de este año se reportaron 242 microsismos, al menos seis de los cuales tuvieron magnitudes mayores a cuatro.
“Desde mayo a esta semana, literalmente al día 8 de junio, se han registrado 242 microsismos”, asentó el también académico.
Añadió que, desde Enero de este año, hasta el 8 de junio, cuando se ofreció la rueda de prensa a medios, el Servicio Sismológico Nacional había detectado un total de 305 sismos.
“Y desde el año pasado, desde Enero, cuando había habido también un incremento de esta actividad sísmica, hasta la fecha, se han registrado 4,102 sismos”, apuntó Valdés González, quien también es director del Centro de Estudios Mexicanos UNAM-Costa Rica.
Esta actividad microsísmica podría ser el resultado de movimientos de magma, lo que, a su vez, podría estar vinculado con el nacimiento de un nuevo volcán, por lo que se pronunció por mantener una vigilancia permanente, ante posibles efectos nocivos para la población.
Sin embargo, acotó que una eventual erupción volcánica plantea otros factores, además de la actividad sísmica, como la deformación del terreno, la emisión de gases, manifestaciones hidrotérmicas y otras alteraciones visibles que pueden dar una idea de un fenómeno de esa naturaleza.
“La principal pregunta que nos surge es la posible actividad volcánica, porque México es un país volcánicamente activo, especialmente en esa región, donde hay más de mil 200 volcanes pequeños en el llamado campo de volcanes de Michoacán-Guanajuato”, agregó el universitario.
Antecedentes inmediatos
En tanto, el también investigador del Instituto de Geofísica, Denis Xavier François Legrand, asentó que en el pasado inmediato han ocurrido otros enjambres sísmicos, sin que la situación desembocara en un evento volcánico.
“No siempre los movimientos de magma profundos llegan a la superficie, felizmente; de hecho, estos enjambres hubo en 1997, 1999 y 2006 y el magma, no llegó a la superficie. Tal vez pase lo mismo ahora. Seguramente este tipo de movimientos generan esta sismicidad, pero tal vez el magma no va a llegar a la superficie”, apuntó.
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Por último, Luis Antonio Domínguez Ramírez, profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Morelia, adelantó que las señales de una eventual erupción son fácilmente detectables, por lo que se deben mantener alertas la población y las autoridades civiles, así como los diferentes equipos de científicos que se han encargado de monitorear la situación.
“Se encuentra la emisión de gases, seguramente sin fuego, los cuales hasta cierto punto son fáciles de detectar por la población por el olor a azufre”, refirió.
A estos elementos se añade la emisión y manifestaciones hidrotermales, al igual que las afectaciones a la vegetación, que eventualmente sufriría temperaturas mayores.
“Esto va a causar que estos árboles y plantas se empiecen a secar. Son manifestaciones que hasta cierto punto son relativamente fáciles de observar por la población.
Además, ahora mismo contamos con el apoyo que brinda la red del Servicio Sismológico Nacional para detectar los movimientos de la tierra”
Paricutín y Jorullo
Vale apuntar que el volcán más joven del mundo se encuentra en esa región. Hablamos del Paricutín, cuya erupción en 1943 fue precedida por una intensa actividad sísmica. Tras esa situación, hubo una catástrofe que tuvo un impacto profundo en la región.
Asimismo, en 1759 también hizo erupción el volcán el Jorullo, en 1759, aunque de momento se descarta un evento de esa naturaleza, sin que ello implique se baje la guardia.
“¿Por qué no pensamos que en este caso, como ocurrió en 2006 y como ocurrió a finales de los noventa, no culmine esta actividad con el nacimiento de un volcán, como sí ocurrió en 1943? La razón principal es que, primero, la profundidad de los sismos se mantiene baja. Segundo, la mayor parte del desplazamiento es horizontal.
Eventualmente, algunos paquetes de ese magma buscan caminos para ascender o para meterse y subir a la corteza, eso es lo que produce esa sismicidad”, señaló en su momento el doctor Servando de la Cruz Reyna, perteneciente al Departamento de Vulcanología, también del IGf.
De hecho, entre Enero y finales de febrero del año pasado se dio una situación similar, que llevó a investigadores del Instituto de Geofísica a ofrecer una rueda de prensa similar, para explicar lo que estaba ocurriendo en la región de Michoacán, y en particular en la zona de Uruapan, donde ahora se detectó este enjambre de microsismos.
