Revolución informática y ciencia ciudadana

Más de 150,000 personas en México se dedican al avistamiento y reporte de especies de flora y fauna, lo que ayuda a investigadores a ampliar el registro de la biodiversidad del país, refirió el investigador emérito del Instituto de Ecología de la UNAM y director de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), José Sarukhán Kermez.

Por Yassir Zárate Méndez – 

José Sarukhán Kermez.

Al dictar la conferencia “La biodiversidad en México y en Tlaxcala”, el ex rector de la UNAM trazó la ruta seguida en México para identificar y preservar el “capital natural”.

Al respecto, destacó el papel que han jugado la Conabio y los investigadores de entidades como la Universidad Nacional. 

Además, en los últimos años, gracias a las tecnologías de la información, una legión de personas interesadas en la naturaleza y en la ciencia, se han dado a la tarea de levantar registros de numerosos ejemplares. De esta manera, contribuyen al cuidado del patrimonio de México.

El papel de la Conabio

El destacado investigador universitario resaltó el papel desempeñado por la Conabio, organismo gubernamental que desde su fundación hace 30 años, en marzo de 1992, ha contribuido significativamente a ampliar la información disponible sobre las especies nativas, pero también sobre la introducción de fauna y plantas exóticas y nocivas, así como de la relación de los grupos humanos con su entorno. 

“La Conabio ha publicado cualquier cantidad de materiales”, recalcó el ex rector de la UNAM.

Ahora se cuenta con guías para diferentes especies, como los árboles o las mariposas, aunque falta mucho trabajo por delante, reconoció.

“Eso lo empezamos a producir en un tiempo en que la tecnología no nos permitía hacer lo que estamos haciendo ahora”, añadió.

Revolución informática y ciencia ciudadana

En la actualidad, ya se cuenta con la guía de aves, reptiles, mamíferos, plantas o mariposas de cada municipio de México, disponibles al alcance de un clic en un teléfono celular.

“Se puede tener información de grupos que sean de interés de las personas, de acuerdo con el municipio donde viven. Con el desarrollo de la tecnología, pueden ustedes bajarlos en su teléfono. Es como si tuvieran una guía impresa en un libro”, destacó el Dr. Sarukhán. 

Este reservorio de información se ha logrado gracias a la interacción de miles de personas, lo que Sarukhán Kermez llamó “ciencia ciudadana”.

“Tenemos a más de 150,000 personas que permanentemente están produciendo información sobre los organismos, a base de fotos”, externó. 

Esas imágenes son subidas por los colaboradores a plataformas como Naturalista y AVerAves. Cada registro es revisado por un tutor o curador del grupo “que conoce muy bien las especies y que explica cuál es la especie mostrada en la imagen; cuál es su rango de distribución o le corrigen lo que la persona pensaba que era. Esto es realmente una interacción entre grupos de académicos y la sociedad, que no se había dado antes, casi para nada en México”, acotó el investigador universitario.

Se trata de una base enorme, que no se podía haber dado antes, simplemente porque no había la tecnología adecuada.

Constante observación

El director de la Conabio adelantó que se trata de una importante base de datos, que ha sido posible gracias al desarrollo de la tecnología. Y es que se trata de un ejercicio que lleva varios años efectuándose. Un ejemplo claro es la colaboración de miles de astrónomos aficionados.   

“¿Saben quiénes son los que reportan lo que pasa en el espacio de este planeta, cuando se acercan meteoritos? Los astrónomos aficionados, porque no hay tantos astrónomos como para estar rastreando todo el espacio. Son grupos de aficionados, en casi todos los países, que están con sus telescopios, todo el tiempo en que pueden estar observando, tomando notas”, detalló.

A su vez, esos colaboradores están ligados a grupos de astrónomos en alguna institución, a quienes les reportan sus observaciones: “‘Oigan, vimos una cosa de estas raras’; esta es la localidad. Entonces ellos enfocan al punto señalado y así saben si va a ser un asunto de peligro o no. Imagínense el beneficio enorme que este trabajo de información genera para esa parte de la ciencia”, reconoció.

Para el Dr. José Sarukhán, este tipo de interacciones entre la comunidad científica y los colaboradores aficionados, pero comprometidos con la ciencia es particularmente importante.

“Si queremos que la sociedad se entere de la ciencia, por qué sirve la ciencia, por qué tenemos que apoyar la actividad científica en nuestro país y se vuelven también defensores de esa idea”, asentó.

CONABIO

En días pasados, la Conabio dio a conocer la red de ciencia ciudadana NaturaLista, coordinada por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad y apoyada por la Fundación Carlos Slim, logró registrar 4 millones de observaciones de flora y fauna en México, con la participación de más de 120 mil personas; estos colaboradores han registrado más de 43,000 especies de plantas, animales y hongos que habitan en nuestro país.

De acuerdo con la página electrónica de la Conabio, NaturaLista “es la red de ciencia ciudadana de naturaleza más grande en el país que permite a la sociedad participar en el conocimiento de nuestra riqueza natural compartiendo fotografías de plantas, animales y hongos a través de su sitio web www.naturalista.mx o desde la aplicación móvil gratuita iNaturalist”.

 

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