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Sorpresa en los nidos urbanos

Hacía tiempo que el doctor Constantino Macías, como investigador del Instituto de Ecología, no lograba explicarse bien a bien que muchos nidos que había visto caídos contuvieran demasiada basura, principalmente plástico y papel. Con el tiempo, su inquietud se conviritió en tesis de licenciatura de una alumna de Biología, Monserrat Suárez, quien ya está realizando su doctorado en esta misma línea de investigación.

por José Antonio Alonso García –

El tema ha tenido resonancia internacional, pues de él se hizo eco en la revista británica Biology letters a finales del pasado año y también motivó una reseña en la página electrónica de la prestigiada revista Nature.

Daños a la salud

Al doctor Macías, tutor de la tesis, le inquietaba que esa basura pudiera afectar la salud o la reproducción de las aves. “Así pues, lo que hice junto con otros compañeros fue recolectar nidos para saber con exactitud qué tipo de materiales estaban utilizando en su construcción”, comenta Suárez.

Se sabe, por ejemplo, que algunas especies de aves recolectan hojas de plantas aromáticas para construir sus nidos, por lo que se cree que algunas de las sustancias volátiles que contienen tales hojas brindan a los nidos propiedades antiparasitarias o refuerzan el sistema inmune de los polluelos recién nacidos.

Por su parte, la nicotina es un alcaloide de la planta del tabaco que en agricultura se usa como antiherbívoro, repelente de numerosos artrópodos: insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos, así como también para el control de ectoparásitos en las aves de corral. “Con tales precedentes, nos formulamos la hipótesis de si las colillas de cigarros pudieran servir de repelente de los ectoparásitos en los nidos de las aves urbanas”, comenta Suárez.

Plástico, papel, algodón, colillas, cabello…

Al azar, buscaron nidos en zonas de CU donde había mucha basura disponible. En ese año solo pretendía explorar los materiales que contenían, pero “fue cuando nos percatamos de que había mucho plástico, mucho papel y muchas colillas de cigarro, así como algodón y cabello humano, entre otras cosas. No esperábamos encontrar todo lo que hallamos. Mucho menos colillas”. Los nidos analizados, 28 y 27, correspondieron a dos especies de aves, gorriones mexicanos (Carpodacus mexicanus) y gorriones ingleses (Passer domesticus).

Comenta Suárez que en ese momento, para comprobar si la nicotina ahuyentaba a los parásitos, hicieron el siguiente experimento. “En un nido pusimos dos colillas, una usada y otra sin usar, pegadas a unos focos que transmitían calor a temperatura constante, y los dejamos prendidos 20 minutos. Utilizamos cintas con pegamento en ambas caras en donde los parásitos artrópodos podían quedar fácilmente atrapados. Después los contamos en el laboratorio y encontramos más en las colillas no usadas que en las usadas que contenían nicotina”, precisa la joven investigadora.

En contacto directo con la nicotina

¿Tendrá alguna consecuencia que los polluelos recién nacidos estén en contacto directo con la nicotina durante sus primeros días de vida? Ese es el tema de su recién iniciada tesis doctoral. “Vamos a monitorear su sistema inmunológico, haremos pruebas de estrés oxidativo, controlaremos la supervivencia, revisaremos también su tasa de crecimiento y comprobaremos cómo se desarrollan a lo largo del tiempo. A corto plazo queremos estudiar la supervivencia y el crecimiento, y a largo plazo saber qué consecuencias pudieran afectarlas a nivel interno, así como los posibles cambios en sus atributos sexuales. Es algo que no se ha hecho en ninguna parte del mundo”, especifica la bióloga Suárez.

Lo que hará es colocar anillos de colores a las aves para poder darles seguimiento y estudiarlas en cada época reproductiva. En el laboratorio medirá, entre otras características, el estrés oxidativo extrayéndoles sangre y analizando el daño al ADN o aminoácidos, y verificará el sistema inmune inoculándoles un mitógeno para analizar la reacción del organismo.

Lo que a primera vista pudiera parecer negativo, “en este caso tal vez no sea una mala noticia, ya que las colillas pudieran estar dando cierto beneficio a las aves, aunque tengo algunas reservas. Es lo que estoy estudiando en el doctorado”, concluye Suárez.

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