Sexta mujer integrante de El Colegio Nacional

Susana López Charretón se convierte en la sexta mujer integrante de El Colegio Nacional
Por Patricia de la Peña Sobarzo
En la década de los cuarenta del siglo pasado, frente a las atrocidades que la humanidad atestiguaba en medio de la Segunda Guerra Mundial, el filósofo Antonio Caso propuso la creación de una institución en favor de la cultura y la civilización. Como respuesta a esa iniciativa, el 8 de abril de 1943, por decreto del presidente Manuel Ávila Camacho, se fundó El Colegio Nacional (ECN).
Desde entonces, esta institución ha incorporado a 106 de las mentes más brillantes del país, quienes han representado lo mejor de su época en la ciencia, las humanidades y el arte, en un esfuerzo continuo por hacer concurrir el conocimiento hacia el fortalecimiento de la conciencia de la nación.
Como un reconocimiento a su extraordinaria obra en el campo de la ciencia de los virus, el pasado 29 de marzo se efectuó la ceremonia de ingreso de la doctora Susana López Charretón a El Colegio Nacional, convirtiéndose así en la sexta mujer adherida en los 78 años de historia de esta institución, de un total de 107 integrantes.

Tal como celebró el doctor Alejandro Frank, actual presidente de ECN, el ingreso de la doctora López Charretón “representa una extraordinaria y afortunada adhesión de conocimiento y experiencia en esta área crítica que es la virología. En estos momentos existe una necesidad urgente de contar con ella en el país y en El Colegio Nacional, para difundir e impulsar esta ciencia vital y prepararnos para las pandemias virales que con toda seguridad vendrán después”.
Licenciada y doctora en investigación biomédica básica por el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, López Charretón es una eminente científica, especialista en el estudio de la biología celular y molecular, y de la infección por rotavirus y astrovirus. Sus líneas de investigación también se centran en la genómica funcional de la interacción virus-célula-huésped, así como en aspectos de epidemiología, diagnóstico y metagenómica viral de enfermedades emergentes. Desde inicios de 2020, su grupo ha reorientado parte de su trabajo para participar en los esfuerzos de diagnóstico y caracterización de diversos aspectos de la pandemia de COVID-19.
Al iniciar su discurso de ingreso, titulado El maravilloso mundo de los virus, López Charretón explicó que “Por ilógico que les parezca el título de mi discurso en estos tiempos, el día de hoy quiero convencerlos de que estos entes microscópicos son una de las maravillas de la naturaleza”.
Además de los millones de células que componen nuestro cuerpo, los seres humanos somos el hábitat de millones de micro habitantes: “Los organismos vivos somos como las tradicionales matrioshkas rusas. Dentro y alrededor del cuerpo humano –que tiene aproximadamente 1013 células– existe un número igual de bacterias que conforman su microbioma, y tenemos cerca de cien veces más de ese número de virus en el cuerpo. Vivimos rodeados de virus. Hay más virus que estrellas en el Universo”, aseguró la nueva integrante de El Colegio Nacional.
Por la íntima relación que establecen con sus hospederos, los virus son y han sido herramientas muy poderosas para entender muchos de los mecanismos de funcionamiento de las células. Además, han jugado un papel muy importante en la historia y en la evolución de los seres vivos, y realizan funciones muy importantes en el ecosistema, mediando procesos como la oxigenación de los océanos y el reciclaje de la materia orgánica en el planeta.
Se sabe que el genoma humano tiene cerca de 8% de secuencias derivadas de retrovirus endógenos. Algunas de estas secuencias virales han participado en saltos evolutivos muy importantes. Por ejemplo, en la evolución de la placenta en los mamíferos. “Nos volvimos organismos placentarios gracias a una proteína viral que favoreció la formación de sincitios que dan lugar a la placenta. Esto se debe a una de esas secuencias, conocidas como retrotransposones, que son remanentes de virus”, explicó López Charretón.
Otro ejemplo sobre el importante papel que han jugado los virus en nuestra evolución se refiere a la mezcla genética que hubo entre los humanos modernos y los neandertales. Los restos que quedan en nuestro genoma de ese material genético son del 1% al 4%. “Parte de ese material que seguimos conservando codifica con proteínas que interaccionan con virus. Este DNA ayudó a los humanos modernos a adaptarse a varias de las infecciones virales”, continuó la experta.
Por otra parte, se sabe que algunas de nuestras células producen una proteína viral ancestral llamada Arc: “Esta proteína se requiere para la capacidad sináptica de los procesos cognitivos; es esencial para el almacenamiento de información de larga duración en el cerebro de mamíferos, y también se le ha involucrado en desórdenes neurológicos como el Alzheimer, el autismo y la esquizofrenia”, informó la viróloga.
Sin duda, cada vez hemos visto con mayor frecuencia la aparición de enfermedades emergentes. Tan solo en lo que va de este siglo hemos sido testigos de más de ocho de ellas, entre las que destacan: zika, ébola, la influenza A H1N1, chikungunya, SARS (2002), Mers-Cov, y Covid-19. Todas estas, como muchas otras que se han presentado a lo largo de los siglos, han significado, también, un profundo impacto en nuestra historia: “La Conquista de Tenochtitlán por Hernán Cortés no hubiera sido posible de no haber contado con la ayuda de virus como el del sarampión, la varicela y la viruela, que trajeron los españoles consigo. Se calcula que cerca del 90% de la población indígena fue diezmada por infecciones virales. Ello fue lo que favoreció la Conquista”, aseguró la doctora López Charretón.
Más adelante, la experta subrayó que el factor principal para favorecer el surgimiento cada vez más frecuente de enfermedades virales es la sobrepoblación, de la que derivan otros, como la deforestación provocada por la búsqueda de vivienda, fuentes de alimentación y espacios para vivir, y los cambios ambientales como efecto de dicha deforestación: “Por ello tenemos que empezar a ver la salud como una sola. Para tener personas saludables, necesitamos ambientes y animales saludables, porque todo es interdependiente”, subrayó.
Al reflexionar sobre cómo podemos contribuir a hacer frente a enfermedades emergentes como la actual, la doctora López Charretón aseguró: “Se debe convencer a las autoridades de que el apoyo continuo en ciencia, tecnología y humanidades es absolutamente indispensable. Además, como sociedad, debemos mantener la calma, la paciencia; aplicarnos las vacunas cuando nos toque, protegernos con cubrebocas y mantener la distancia social y la higiene de manos”.
De esta manera, la doctora Susana López Charretón dejó en claro a las más de tres mil personas que a través de las redes sociales de El Colegio Nacional presenciaron la ceremonia de ingreso a dicha institución que, aun cuando uno suela pensar que los virus solo son mensajeros de malas noticias, podemos darnos cuenta de que no es así: vivimos en simbiosis en varios aspectos favorables para el hombre y para la naturaleza.
El faro se suma al agradecimiento que, “por sus importantes contribuciones al avance del conocimiento científico sobre los maravillosos virus y las tecnologías desarrolladas en beneficio de la sociedad mexicana”, expresó el doctor Francisco Bolívar Zapata en respuesta al discurso de la doctora López Charretón, y la felicita ampliamente por tan merecido reconocimiento.



