2021CALENTAMIENTO GLOBALCAMBIO CLIMÁTICO

Déficit solar y nevadas extremas

Por Yassir Zárate Méndez

El inicio de este año ha traído una serie de eventos con fríos extremos, debido a nevadas inusuales, que han tenido un impacto en millones de personas.

Esta situación tendría su explicación en la actividad del Sol, apunta el integrante del Instituto de Geofísica, Víctor Manuel Velasco Herrera, quien desde hace décadas se ha dedicado a estudiar las variaciones del flujo energético emanado de nuestra estrella.

Frío extremo

A principios del año, la borrasca Filomena cubrió de blanco casi toda la Península Ibérica. Durante varios días, cayeron toneladas de nieve en un fenómeno sin procedentes.
Millones de personas vieron alterada su vida. Muchas quedaron atrapadas en sus vehículos, porque la borrasca las sorprendió mientras se dirigían a sus trabajos, iban de regreso a casa o simplemente transitaban por las calles.

Por si fuera poco, cientos de vehículos de transporte de mercancías también quedaron varados en las carreteras o en pequeñas áreas de estacionamiento, impedidos para continuar con su desplazamiento a los puntos de desembarque. Eso puso en riesgo la distribución de productos esenciales, como alimentos y medicinas.

A las restricciones impuestas por las autoridades debido a la COVID-19, los habitantes de la península tuvieron que vérselas con un incremento en el precio de la electricidad, ocasionado por los efectos de Filomena.

Dr. Víctor Manuel Velasco Herrera

Fueron días complicados debido a un fenómeno natural extremo. Pero no ha sido el único.

Y es que uno muy parecido se cebó en la región sureste de Estados Unidos, particularmente en el estado de Texas. Allí, una nevada sin precedentes en los registros puso en aprietos a las autoridades y amenazó la seguridad de la población.

Nevadas en Texas

Un profundo y extenso manto blanco de nieve, que cubría a Texas, colmó los titulares de la prensa durante varios días.

Debido al frío extremo, inédito en ese estado de la Unión Americana, las tuberías del agua literalmente reventaron, dejando sin suministro a millones de personas, además de que tuvieron que hervir el líquido, ante el riesgo de transmisión de enfermedades. Fueron emblemáticas las imágenes de personas apiñadas en torno a hogueras para hervir agua o preparar alimentos.

Otro coletazo de las nevadas se dio con la paralización de la industria del gas natural, lo que colapsó a otras ramas de la economía texana… y puso de cabeza a México.

Durante varios días, las autoridades de Texas prohibieron el suministro de ese energético a nuestro país. Iban a necesitar todo el gas posible para animar a su red eléctrica, alimentada principalmente con combustibles de origen fósil, aunque las opciones verdes, como la eólica y la solar se vieron igualmente afectadas por el temporal y salieron de circulación.

La suspensión de las importaciones de gas natural texano tuvo un severo impacto en la generación de energía eléctrica en México.

La Comisión Federal de Electricidad explicó que, debido a contratos firmados en los últimos dos sexenios, esa empresa productiva del Estado estaba maniatada para adquirir gas natural de otros proveedores.

Además, una lenta conversión hacia las energías renovables redundó en una serie de apagones y en la interrupción de las actividades de varias empresas, que requieren energía eléctrica o gas natural para sus procesos de producción. Hubo que recurrir a paros técnicos para equilibrar la situación.

Una vez más, un fenómeno natural sin precedentes puso en jaque a autoridades, industriales y, sobre todo, a la población, que se vio directamente afectada en su ritmo de vida.

Un déficit solar

El investigador del Instituto de Geofísica, Víctor Manuel Velasco Herrera ofrece una explicación a lo ocurrido en España y en Texas.

“En otros países se están dando estas nevadas que les llaman atípicas, pero desde hoy en adelante ya deben ser típicas para este tipo de momentos que estamos viviendo”, advierte el universitario.

Para el doctor Velasco Herrera, el planeta está enfrentando un “déficit solar”, es decir, una reducción de la energía proveniente de nuestra estrella. Ese déficit estaría detrás de las situaciones vividas en la Península Ibérica, en el sureste de Estados Unidos y en el noreste de México, con las consecuencias ya descritas.

Para este investigador, la situación podría prolongarse hasta mediados de este siglo, debido a las condiciones que muestra el Sol.

“A partir de los años 2003 y 2004, y hasta hoy, las anomalías de la potencia de la energía solar son todas negativas. Ya en el máximo del ciclo solar 24 no teníamos emisiones de forma normal. Ahora los seres humanos podemos comprender lo que es un déficit solar y cómo afecta nuestra vida cotidiana”, apuntó el investigador del IGf.

Agrega que llevamos dos décadas de atraso para ponernos al corriente y hacer frente a la situación. “Ya tenemos 20 años de retraso ante el déficit solar”, externó.

Impacto en la salud

Velasco Herrera señala que tenemos muchos problemas en todo el planeta y particularmente en el hemisferio norte, “y si no tenemos esta información, creo que la planificación que podamos tener como país para el desarrollo científico, económico, cultural, en todas las áreas del país, estarían muy limitadas”.

Asienta que particularmente vamos a tener problemas de salud, a enfrentar dificultades para mantener la producción de alimentos. “Ya estamos viendo la problemática energética. En estos momentos estamos todos atentos a lo que está pasando con esta falta de energía eléctrica, los apagones de 2021”, acota.

Pero la situación no es nueva. “Entre 1400 y 1800 también hubo un déficit de energía solar, que provocó que las culturas europeas salieran a todos los continentes a la búsqueda de energía y alimentos”, asevera.

Cambio climático por déficit solar

Años atrás, en una entrevista para El faro, el doctor Víctor Manuel Herrera señalaba que el calentamiento global podría tener un origen natural. En aquella oportunidad, el investigador nos daba a conocer que el incremento de la temperatura en el planeta se debería a una mayor radiación por parte del Sol.

Sin embargo, esa emisión de energía estaba entrado en un declive, por lo que estaríamos a las puertas de una mini era del hielo, que tendría una duración de entre 60 y 80 años.

“Del Sol obtenemos toda la energía para que haya vida en el planeta. Está verificado que hay una correlación entre la alta actividad solar secular –secular porque dura alrededor de 100 años– y los periodos cálidos en la Tierra. Cuando la radiación disminuye tenemos los periodos fríos. Pero también es importante tomar en cuenta el movimiento de los planetas, y en particular de la Tierra, alrededor del centro de masa del sistema solar”, nos confió el investigador en aquella oportunidad.

Eventualmente un menor índice de energía solar podría implicar una tendencia a la baja, lo que acarrearía un cambio radical en el panorama climático para los siguientes años.

“En el Instituto de Geofísica de la UNAM somos pioneros en este tipo de pronósticos y fuimos líderes en estimar este fenómeno de déficit solar”, asentó el doctor Velasco Herrera.

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