Por José Antonio Alonso García –
“No tenía nada que ver con esto”, explica en entrevista para El faro en línea. Ahora su reto es engrandecer y consolidar el Ecojardín, en cuyo espacio también se distribuyen los laboratorios de investigación y las aulas académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México campus Morelia.
No menos importante es su otro gran desafío profesional, la educación ambiental, “que también tiene sus complicaciones, porque hemos tenido que aprender a transmitir el conocimiento desde a niños de preescolar hasta a los padres. La educación ambiental, en estos momentos de cambio climático, es un gran reto”, apunta.
El gran sueño de un jardín botánico
Recuerda que el Ecojardín comenzó a desarrollarse en 2005, y que es un jardín botánico, pues en él sus plantas deben estar bien documentadas, clasificadas y estudiadas bajo criterios científicos. “Este es un jardín botánico donde hay colecciones de plantas vivas clasificadas, documentadas y ordenadas bajo ciertos criterios. Y cumple la función de la información a través de ellas”, precisa la investigadora.

Y refiere que, inicialmente, una gran parte del área que actualmente ocupa la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia estaba destinada a jardín botánico, pero al ir construyendo edificios académicos y de investigación se fraccionó todo el espacio, “y por eso lo tenemos dividido en cuatro pequeñas áreas. Y al conjunto lo llamamos Ecojardín porque representa distintos ecosistemas de México a través de sus plantas más significativas”.
Conservación de la flora michoacana
Su objetivo es la conservación de la flora nativa de México, pero “estamos concentrados en la flora nativa de Michoacán”. Además de la protección y conservación, también se difunde su conocimiento y fomento a través de programas de educación ambiental.
Refiere la científica que la información se transmite a través de talleres en los que se involucra a las escuelas de la ciudad de Morelia con un programa de visitas científicas, tanto las escuelas públicas como privadas. La visita se prolonga alrededor de cuatro horas.
Algunas escuelas o instituciones que desean iniciar un pequeño jardín botánico en sus instalaciones reciben asesoría técnica y plantas en donación por parte del Ecojardín. “Antes de la pandemia donábamos porque propagábamos muchas, pero la COVID-19 nos pegó muchísimo por falta de colaboradores para cultivar, propagar, sanear y dar mantenimiento a todos los servicios y espacios. Nos apoya una asociación civil que se dedica a la educación ambiental, porque del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad (IIES) solo somos dos personas y tenemos que hacer todo eso, además de impartir los talleres. Es un trabajo arduo”.
Cuatro áreas de exhibición
El Ecojardín se divide en cuatro áreas de exhibición. En los Arriates se pueden ver plantas del desierto mexicano, principalmente de tres familias botánicas: agaváceas o magueyes, crasuláceas o siemprevivas y cactáceas. Aquí se exhiben algunas que están en peligro de extinción, como el acitrón, que es una cactácea globosa, de la que ya se prohibió su comercialización.
En La Glorieta, un espacio que da acceso vehicular al parque, crecen árboles de la selva seca, como algunas especies de ficus, cedro, copal, mezquite; entre ellos está la ceiba, que es el árbol sagrado de los mayas. Recuerda la científica que la selva seca en nuestro país está distribuida en las costas del océano Pacífico y la península de Yucatán.
El Arboretum es el área de exhibición más grande del campus Morelia de la UNAM. Más de la mitad de este espacio está cubierto con encinos, fresnos y pinos, árboles típicos del bosque templado. Aquí se cuida y protege al pino azul (Pinus maximartinezii), que está en peligro de extinción. La maestra en ciencias puntualiza que en los bosques templados de México habita la tercera parte de todas las especies de encino del mundo, y que en Michoacán hay 30 especies de estos árboles.
El cuarto espacio es una Azotea verde, que descansa sobre el techo del auditorio del IIES. Esta azotea fue diseñada específicamente para soportar las plantas. “Ahí se exhiben más cactáceas y crasuláceas acompañadas por hortalizas, plantas aromáticas y especies representativas del matorral xerófito de Michoacán”.
Ejemplares “de oro” en extinción
Este es un jardín botánico muy modesto, pues solo contiene alrededor de 400 especies de plantas, de las que alrededor de 60 están en alguna categoría de riesgo. Varias han llegado procedentes de donaciones del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, del Jardín Botánico El Charco, que está en San Miguel de Allende, así como del Jardín Etnobotánico de Oaxaca.
La maestra en Ciencias Pérez Nasser destaca que “aquí tenemos una planta que de hecho ya se puede catalogar de extinta, porque ya no se encuentra en la naturaleza. Es una yuca oaxaqueña, de la que conservamos cuatro o cinco ejemplares. También contamos con varios agaves que están en riesgo de extinción. Son alrededor de 60 especies amenazadas las que custodiamos con el mayor esmero en el Ecojardín”.
¿Se puede revivir esa yuca oaxaqueña que se considera extinta por no crecer ya en la naturaleza? Pérez Nasser aduce que “la única forma de reproducirla es a través de sus semillas. El problema es que esta planta tarda 40 años en florecer. Es una de las razones por las que está en peligro de extinción”.
Representadas 400 especies
Este pequeño jardín botánico atesora unas 400 especies de plantas y árboles de la flora de nuestro país. En total, esparcidas por las cuatro áreas de exhibición crecen 1,500 ejemplares que hacen de las instalaciones académicas y de investigación un oasis para la adquisición y difusión del conocimiento. “Así es nuestro Ecojardín, pequeño, pero cumple cabalmente los objetivos de cualquier jardín botánico”, concluye la maestra en ciencias Nidia Pérez Nasser.
El gobierno de Michoacán donó a la UNAM mediante decreto del Poder Legislativo local el día 16 de mayo de 1995 una superficie de diez hectáreas, ubicadas prácticamente dentro de la ciudad de Morelia, cerca de la salida hacia la ciudad de Pátzcuaro.

Poco después, se programó la construcción de edificios para las unidades de los Institutos de Astronomía, Ecología y Matemáticas en dicho espacio. El Dr. Sarukhán inauguró el campus de la UNAM en Morelia el 11 de noviembre de 1996. El mismo día se firmó un nuevo convenio específico de colaboraciones entre la UNAM y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo que acuerda lineamientos para la colaboración universitaria en áreas científicas.
Fuente: www.morelia.unam.mx/campus/index.php/historia
Consulta: 15 de marzo de 2022. Actualmente, la UNAM Campus Morelia cuenta con instalaciones permanentes del Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad, Instituto de Radioastronomía y Astrofísica, Instituto de Geofísica Unidad Michoacán, Instituto de Investigaciones en Materiales unidad Morelia, Centro de Ciencias Matemáticas, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, Unidad de Investigaciones sobre Representaciones Sociales y Culturales, Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Morelia y la Coordinación de Servicios Administrativos.



